Seguiré esperando

Todos sus amigos coinciden en que María Luisa Martínez Montenegro es una mujer tranquila, amable, de buenos tratos; pero con una pésima suerte en el amor. Su cabellera es amiga del viento; sus ojos tienen la dulzura de una melodía; su rostro, una ventana de rosas; su cuerpo, una divina escultura de la vida; pero tiene mala suerte en el amor.

| 23 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 782 Lecturas
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Nadie sabe por qué. Algunos indican que es muy exigente y sueña con un hombre que no existe en el mundo real y que se quedará solterona soñando toda la vida con su príncipe azul. Otros dicen que los hombres son tan tontos que quieren mujeres sumisas y sin voz propia y no damas como ella que dice lo que piensa y hace lo que dice.

Su amigo íntimo me dijo que ella pide demasiado, que quiere un hombre inteligente, bueno, bien portado, con plata, alguien que hable francés, además del inglés, español y que recite de memoria versos musicales de Pablo Neruda. Me confesó que cree que no es tan cierto que ella tenga mala suerte en el amor y si a los 42 años de edad no se ha casado todavía es por culpa de ella misma. “Decenas de hombres han pedido su mano de todas las formas posibles y a todos les ha dicho que no”, me contó. “Hasta Alejandro Cisneros le pidió de rodillas que se casara con él y ella le dijo no y no y no”.

Me la encontré en el camino y le dije: “Veo que has descubierto que es mejor la libertad”. “No entiendo”. “Digo que eres de las mujeres a quienes les importa poco el matrimonio”. “Escorpión, tú siempre tan metiche. Es conocido que yo he amado desde que tengo uso de razón a Alejandro Cisneros. Lo he amado todo la vida, mientras él amaba a otras; a varias a la vez; a muchas”. “Pero me contaron que lo rechazaste hace poco”. “Es verdad. Años y años esperé que él me dijera lo que me dijo hace unas semanas; pero cuando me lo dijo sentí que él ya no era el hombre a quien he amado todo este tiempo y tuve que decir la verdad, que no me casaré con alguien a quien no amo”. “Pero tú lo amas”. “A él no. Amo al Alejandro Cisneros que me miraba con esos ojitos casi perfectos cuando pasaba por mi ventana. Ahora esos ojos están cansados. La vida lo ha maltratado mucho y no quiero ser yo quien lo ayude a seguir viviendo. Seguiré amando al chico de mis sueños. Seguiré esperando”.


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El Escorpión

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