Secretos de Camisea

A propósito del tema del desvío de los barcos que dicen ir al norte de América (donde los marcadores de precios del gas son bajos), y terminan en puertos asiáticos (con marcadores tres o cuatro veces más elevados), que ha generado una controversia entre Perupetro y el Consorcio que gestiona el lote 56, es importante hacer algunas recordaciones:

| 15 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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(a) El Lote 56, contiguo al Lote 88, son las dos reservas gasíferas a punto de exploración, que dejó Shell al momento de retirarse del Perú. Ambos lotes formaron el paquete que se denominó como el “regalo del cielo”, ya que el Perú los recibió sin pagar por ellos, conteniendo gas natural y líquidos de petróleo en cantidades que representaban un gran valor económico.

(b) Este inusual “regalo” terminó en manos de un concesionario privado porque los gobiernos encargados arguyeron que de acuerdo al artículo 60 de la Constitución de 1993, el Estado (Petroperú) no debía intervenir en actividades económicas en las que podía hacerlo la inversión privada.

(c) En febrero del año 2000, el gobierno de Fujimori aprueba el contrato para la explotación del Lote 88, con el consorcio encabezado por Pluspetrol de Argentina, señalando que las reservas de ese depósito solo se emplearán para abastecer el mercado interno, y en diciembre del mismo año, otro gobierno (el de Paniagua), con los mismos funcionarios negociadores, firma el contrato.

(d) Entre 2003-2004, el gobierno de Toledo negocia con el mismo grupo del consorcio de Camisea (Lote 88) la entrega del Lote 56 disponiendo que éste se destinará a la exportación, a pesar de que por sus características era equivalente al 88, y procedía encajarlo en las mismas reglas. El contrato de exportación presumen un volumen de reservas que el Lote 56 no dispone, lo que implicó tomar “prestado” una parte del 88, para garantizar los créditos de inversión del proyecto exportador, violando la ley.

(e) En el 2010 se inicia el proceso de exportación de gas y desde el primer embarque el diario LA PRIMERA denuncia que el sistema pactado permite desviar el rumbo en el mar hacia un destino no declarado de la carga. Esto tiene que ver con que de acuerdo al puerto señalado se fija un precio de referencia para establecer los impuestos y regalías que deben ser pagados. El puerto de Manzanillo en México, donde se supone deben llegar los barcos no ha estado en condiciones de recibir a los barcos para proceder a regasificar el producto y utilizarlo.

(f) La información publicada en LA PRIMERA, el lunes último y confirmada por Perupetro en aviso público, ratifica que estamos siendo estafados, con declaraciones de embarque hacia puertos que no son los reales destinos finales del gas exportado, lo que supone que se está evadiendo pagos al Estado al dirigirse hacia lugares en los que la referencia de precios es mucho más alta. Perupetro ha querido cobrar inicialmente este faltante con la amenaza de dar por terminado el contrato de exportación, pero luego ha aceptado ir a una conciliación y eventualmente a un arbitraje.

(g) Entretanto la parte del Lote 88 que era garantía de los contratos de exportación, sigue en la misma condición a pesar de los actos supuestamente “recuperatorios” de inicios de abril. El decreto que ordena la incorporación en el contrato del texto de una carta en la que el Consorcio Camisea declara su disposición de sustituirlo con nuevas reservas –lo que no es una recuperación- tampoco ha sido ejecutado.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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