Se fue Tapia ¿y qué?

Seguramente esa es la pregunta que flota en el aire entre los altaneros hombres de la derecha, asesores del Ejecutivo, que creen que la mejor forma de gobernar es estar bien con los poderes fácticos, con la gran empresa que juega su propio partido, con los medios de comunicación naranjas antes y después de la campaña; en suma, con los amigos del expresidente Alan García.

| 27 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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Aquellos hombres generalmente piensan con el bolsillo y hacen todo lo posible para que el presidente Ollanta Humala piense como ellos y se ponen histéricos cuando el Mandatario dice que la prioridad es el agua y que cumplirá de todas maneras el sueño de la gran transformación, bandera que en el 2006 consiguió el 48% de votantes.

Este país necesita de radicales con sensibilidad social, que creen en la sana inversión interna y externa en beneficio de todos. Necesita acabar con esa clamorosa desigualdad, que se grafica en la Plaza de Armas de Cajamarca, donde hay decenas de lujosos cuatro por cuatro; y, dos cuadras más allá, niños pidiendo limosna.

Este país necesita un presidente radical y valiente, y por eso la gente votó por Ollanta Humala, y por eso confía en él, y esa confianza se nota en los pueblos jóvenes y los pueblos alejados de las grandes ciudades; inclusive Cajamarca le pide reflexión y retorno a la hoja de ruta.

El pueblo sabe que Ollanta Humala no tiene la uña larga y eso es un gran mérito que no debe perder jamás. En cambio, el pueblo ironiza que García es alto porque es un “ladrón de siete suelas”.

El Presidente de la gran transformación, el de la educación para todos, el de la salud para la mayoría, el de la lucha frontal contra la corrupción, está en uno de sus momentos claves de su incipiente gobierno. Que escuche a los que votaron por él, que escuche a los que lo ayudaron incondicionalmente para tener el honor de ser el presidente de un país donde todo está por hacerse.

El presidente Ollanta jamás dijo ser de izquierda. Es posible que no lo diga nunca. Pero sí dijo que es nacionalista y lo reiteró muchas veces. Tiene el reto de demostrarnos qué entiende por nacionalismo. Althaus y los otros cavernarios lo están aplaudiendo. ¿Ellos son nacionalistas? Cuidado, los pragmáticos son más peligrosos que Roque con el medio ambiente.

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Paco Moreno (Editor)

Enfoque

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