Se suicidó por su sobrina

Aquella pareja iba siempre al hostal los jueves cerca de las diez de la noche y salía al día siguiente después del desayuno. Javier y Diana eran considerados por los trabajadores del hostal como los clientes preferidos porque no causaban problemas y además dejaban propinas generosas.

| 02 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Me cuenta Tony que Javier llegó un jueves a la misma hora, pero solo. Tenía un portafolio negro y anteojos oscuros, algo inusual en él. “Como era uno de nuestros clientes preferidos, lo dejé pasar sin problemas”, dice.

Lo raro de aquella noche fue que Diana nunca llegó y los trabajadores del hostal, perspicaces y animosos por el chisme, coincidieron en que seguramente tuvieron una pelea como cualquier pareja. “Señor Escorpión, la cuestión es que Javier no pidió el desayuno al día siguiente. Pensamos que estaba muy triste y que por eso se le había quitado el hambre, pero no”.

Tony pidió entonces a una trabajadora que le toque la puerta a Javier. “Si no te abre dile que la administración te dará la copia de la llave y la abrirás de todas maneras”. Javier no abrió la puerta.

Cuando la trabajadora usó la copia de la llave vio a Javier de bruces en el piso y gritó como loca por el susto. Tony subió para ver qué pasaba. Se le pararon los cabellos al verlo tendido. Trató de moverlo con el pie y sintió que él estaba tieso; y antes de llamar a la policía empezó a ver los detalles del cuarto.

Las ventanas estaban totalmente cerradas, pese a calor del verano; la colcha de la cama tenía un ligero desorden como si alguien hubiera sufrido encima; en la mesita, había una botella de Inca Kola mediana vacía junto a un vaso de vidrio, también vacío, que reposaba sobre dos envolturas de veneno para ratones y, al lado de la botella, habían tres hojas bond escritas con una caligrafía impecable.

Tony, antes de llamar a la policía, leyó con tranquilidad lo que había escrito el suicida. “En resumen, lo que decía es que se había envenenado por culpa de su sobrina Diana, quien lo había amenazado con denunciarlo por violación después de que él terminó la relación con ella”.

Tony, dice que Diana, jamás se apareció en el hostal pese a que el caso salió por todos los medios de comunicación. Me dice: “Un día la vi por la calle, la saludé; pero ella se hizo la desentendida.

—¿Cómo cuántos años tenía esa vez?

—Más de treinta.


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El Escorpión

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