¿Se salvará el fútbol?

Acabo de tener una grata reunión con Edwin Oviedo mandamás del Club Juan Aurich y en función de esta conversación decidí escribir sobre si lo hecho por el gobierno nacional de responder al clamor de los aficionados al fútbol y la opinión pública en general, de que el Poder Ejecutivo actúe para salvar a ese deporte, el más popular del país, de la dramática situación de descomposición institucional y, por ende, deportiva, en que había caído, por responsabilidad principal, sino exclusiva, de los dirigentes de los clubes y la dirigencia de la Federación Peruana de Fútbol, servirá para resolver los problemas del fútbol.

| 10 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.2k Lecturas
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Tal como habíamos reflejado en las páginas de este diario más de una vez, la intervención de Indecopi era una de las posibilidades de salida, tras haber visto agotarse todas las alternativas de una solución de la crisis, que partiera de esos dirigentes.

Muy lejos de la calidad, entrega y responsabilidad de los grandes dirigentes de las épocas de oro del fútbol peruano, los actuales habían demostrado hasta extremos deplorables, que no estaban capacitados para sacar al fútbol del pantano en el que se estaba hundiendo, lo que justificaba una intervención externa.

El decreto gubernamental comentado, tiene la virtud de abrir el camino para que un interventor designado por los acreedores reordene la administración y las cuentas de al menos cinco clubes que habían incurrido en insolvencia, siendo los dos más grandes y populares, Alianza Lima y Universitario, los de peor situación, y la intervención de ninguna manera afecta a los clubes en lo deportivo, por lo que ha sido aceptada por la FPF sin reclamos de ninguna índole.

El manejo de esos clubes había sido objeto de graves irregularidades, a decir de reiteradas denuncias de pleno conocimiento público, situación que deberán esclarecer los interventores que designarán los acreedores, entre los que el más importante es la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), porque las mayores deudas de los clubes son tributarias, es decir que le deben principalmente al país, a todos los peruanos.

Uno de los aspectos más destacados es que, al poner en orden a los clubes intervenidos, los administradores temporales podrán plantear la posibilidad de que los clubes se conviertan en sociedades anónimas, fórmula de manejo empresarial que ha surtido efecto en otras latitudes y que es alentada por importantes sectores de opinión.

Lo importante es que el fútbol peruano y los clubes sean eficiente y transparentemente administrados, porque, como lo hemos dicho anteriormente, la ausencia de esas cualidades en la dirigencia de nuestro deporte principal, ha sido decisiva para que este retroceda hasta ubicarse en los últimos lugares en las clasificaciones premundialistas, tras haber brillado entre los mejores seleccionados de América del Sur y merecido respeto en el ámbito internacional.


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