Por qué se ríe este tipo

Nadie recuerda haberlo visto sonreír a este hombre gris que nació un sábado lluvioso hace 40 años y que, sin ningún fundamento, culpa a la fecha de su nacimiento de su tristeza perpetua que más se parece a una melancolía irremediable. Un día quiso convencerme con su verbo florido que él es así, porque nació un día que según él no es bueno para la felicidad. “Hubiese nacido un domingo soleado por la tarde, para ver la vida de otra manera y no estar siempre triste, siempre cabizbajo”, me dijo pero no me convenció.

| 09 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 776 Lecturas
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Siempre está con esa cara de pena que ya aburre porque nunca sonríe, pese a que sus amigos hacen todos los esfuerzos del mundo para hacerlo reír siquiera un poco. Sueltan chistes de todos los colores; pero nada lo anima y está con la cara larga aunque en la televisión Cantinflas está haciendo su mejor esfuerzo.

Cierto día su amiga más linda, con un cuerpo espectacular, le dijo: “Si te ríes, te doy un beso prolongado hasta que tú digas basta”. El pobre se hacía inclusive cosquillas a sí mismo por el beso, pero apenas le salió una sonrisa tan fingida, que en vez de animar a la muchacha la asustó para siempre.

Sin embargo, llegó ayer a la oficina con una sonrisa enorme más grande que su cara que en vez de alegrar a sus amigos los llenó de terror porque jamás habían visto sus dientes al aire en la ventana de su cara. Poco a poco la gente fue acostumbrándose a su sonrisa que no era nada agraciada pero al menos era una sonrisa que mostraba sus dientes.

Todos se preguntaban por la razón de esa sonrisa esperada, pero nadie sabía decir con certeza cuál era la causa de la risa en su cara, porque era tan enigmática que ni siquiera él lo sabía. Los días pasaron con la sonrisa de él inquietando la oficina y de tanto mirarlo, sus amigos se empezaron a preguntar: ¿por qué se ríe?, ¿por qué está alegre?, ¿acaso no sabe cerrar la boca este compadre?, ¿alguien debe decirle que sea más serio?

Entonces José se puso muy triste aunque no dejaba de sonreír. Renunció al trabajo porque se sintió incomprendido y se encerró en su casa junto a sus gatos para vivir solo de manera austera con lo que ahorró en diez años de trabajo. “Estaré al lado de ustedes por algún tiempo, porque la gente que me rodea es muy hipócrita. Es mejor estar al lado de ustedes que jamás piden que uno sonría o se ponga triste”, les dijo a sus dos gatos.


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