Se acerca el día

Hay estrés en la cola del centro comercial y ante la luz roja del semáforo. El tráfico es tan malo como el tráfico de estupefacientes. La policía de tránsito de pantalón ceñido al muslo suda como nunca y el taxista cobra lo que quiere por la carrerita.

| 21 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 490 Lecturas
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Las ofertas son falsas, como las hipócritas. Todos los precios se disparan porque el especulador apretó el gatillo. Todos están locos por comprar, incluso los que no tienen con qué, y el jibarito anda cantando aires de felicidad. En los paraderos de los barrios populares y de los conos hay una invasión notoria de ambulantes, algunos disfrazados de Papá Noel. Las tarjetas de crédito están a punto de reventarse y el que vende grita que está rayando como nunca. Los niños están emocionados porque creen que conocerán a Papá Noel gordito y barrigón y el obrero está triste porque no puede comprarle el regalo que su hijo merece. Los congresistas conchudos hacen regalitos como para que digan que hacen algo. La abuelita quiere probar ya la chocolatada y no entiende por qué está tan caro el panetón. La muchacha enamorada espera que sus padres estén más ocupados para escaparse con el chico de la cuadra y este no sabe de dónde sacar plata para comprarle la cartera atigradita que su amada le ha pedido. En los intercambios de regalos, coincidentemente, ha faltado el más apuesto; y todos se abrazan y ríen; y la música sigue sonando. Las bromas vuelan como palomas mensajeras. En las plazas públicas los arbolitos tiesos iluminan la noche serena. El padre enojado pide la libreta de notas para saber qué regalará a quién. Se acerca el día para la fiesta nocturna y familiar, de luces y chispitas mariposas. Estos días de diciembre siempre son así: rápidos y sonrientes, tan distintos a los primeros días de enero.


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