¡San Pastorcito!

Estoy tranki, zen mental (casi “semental”). Escudriño bajo la vereda un tema radiografía de la sociedad lumpen, la noticia bellaca con carga sexual tipo libro best seller de los secretos de las chicha cárceles.

Por Diario La Primera | 10 set 2009 |    

La combinación de erotismo- política- farándula y ‘preciosidad’ es una ganga para los empresarios proxenetas solapazas y delicia para los encargados de sus permisos (subdirector del penal San Jorge, Carlos Valderrama Concha, fuiste). Oferta en la yeil: ¿cuáles son las piernas más apetitosas de la escena ‘bustiere’ (corpiño con lentejuelas, pe)? Demanda, la verídica: las cumbiamberas “Ángeles de fuego” y las “Tremendas de la Cumbia” son, rai nau, las más pediditas; todos se jalan los pelos para el pináculo de sus requerimientos, digo, artísticamente -hacer el amor es arte puro, bro-. La intervención tacheriana, cabanillesca, del ministro de Justicia Aurelio Pastor, no hace más que pulir que tiene muy poco que hacer: se ocupa en primera línea de esas carpetas lubricadas. Si destituye un espectáculo privado o no, por trapos menores y por ser de mal ejemplo (¿?) por el día del adulto mayor, creo que muy poco hará por las visitas personalizadas. Su determinante prohibición del acceso de las bailarinas a los penales, al menos, durante su actual cartera, con sus shows y etcéteras, es un acto de piconería pura y me causa la risa del gato de Cheshire, el de “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”. Ciertos personajes de la farándula son nexos entre narcos/corruptos y las bailarinas con el mercado sexual vedetero (Rómulo ‘Roshi’ León quiso campeonar en San Jorge y ahora quedó fauleado por un ‘compañero’, ta ké). No digo que sea el caso de las mencionadas, que están más fuertes que lomos de ballena y su música me interesa el pito. Tampoco digo que Leysi Suárez fue a tomar raspadilla con el Turbo aquella vez. Me refiero a que, dentro de las cárceles, se tejen las reales historias de por qué estas señoritas van y allí lo dejo: cada quien cuida su derriere de la mejor forma y se arriesga bajo la violencia sórdida de oscuros personajes, pero un trasnochado ‘jotita’ no puede venir a brindar, de la noche a la mañana el reino de los cielos ¡San pastor! Ya odiado en ciertos tatuajes verdes moho.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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