Salvemos al Elefante (de la revocatoria)

¿Ha visto usted alguna vez un elefante en Lima, aparte del que hace años falleció en el Parque de las Leyendas? Sería muy difícil, ¿verdad? Porque esos animales no abundan por estos lares. Son raros. Tener uno sería novedoso y habría que cuidarlo mucho para que no muera.

| 04 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 663 Lecturas
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Pues bien, el Plan de Desarrollo Concertado de Lima, aprobado por la gestión de Susana Villarán es algo grande y nuevo también, y es muy completo. Involucra una visión de ciudad que no cabe en el antiguo esquema de ciudad del cemento y el automóvil. No por gusto se dice que es difícil que un elefante quepa en una caja de fósforos.

Pero eso que no cabe en los antiguos esquemas, es lo que nos asombra, como la grandeza y majestuosidad del elefante. Destaco tan solo tres aspectos. Primero: nos habla de Lima como ciudad educadora, es decir, donde se aprende “tanto en la escuela como en diversos ámbitos sociales”, en los parques, en los buses, en los eventos de cuentacuentos, etc. Evidentemente esta visión no “cabe” en los linderos de la escuela tradicional sino que rompe sus muros y la enriquece, desafiando a los maestros a crecer profesionalmente y a todos los habitantes de Lima a aprender continuamente.

Segundo: nos habla de Lima como ciudad sostenible: “que nuestra ciudad cubra las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras… procurando que los beneficios del desarrollo se distribuyan equitativamente a lo largo del tiempo, respetando los equilibrios ecológicos”. Una ciudad con parques, flores, aire limpio, “que recupera la belleza de sus valles y ríos que le dan vida, y le demuestra al mundo entero que el desarrollo urbano sostenible en este lado del hemisferio también es posible”. Antes se hablaba de Lima “ciudad jardín” ¿les suena? Pues tampoco cabe en el estrecho imaginario de una ciudad cosmopolita tradicional que combina mal los rascacielos con la basura o los nuevos “shopping center” con el humo negro.

Tercero: nos propone Lima como una ciudad donde se coloque en primer plano “la tolerancia, la igualdad de oportunidades, la no discriminación y el respeto por la diferencia como elementos claves de nuestra ciudad”, donde “se encuentren las diversas culturas y no se discrimine a nadie”. Una ciudad amable, que tampoco cabe en el esquema donde reina el desprecio al otro, la desconfianza, la ley de la selva y el poder de la corrupción.

Es un proyecto de ciudad que coloca al bienestar de las personas como el fin del desarrollo urbano y no a la inversa como se ha hecho habitualmente: “Las personas fueron creadas para ser amadas, las cosas fueron creadas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en crisis es porque las cosas están siendo amadas y las personas están siendo usadas”.

NO revoquemos la actual gestión de Lima, NO matemos al elefante: Rompamos la caja de fósforos de la escuela tradicional, del imaginario de cemento, de las rejas que llenan las calles y han clausurado la solidaridad. NO, cuarenta veces NO.


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Teresa Tovar Samanez

A ojo de buen cubero