Salvaguardando al Banco Mundial

La semana pasada se produjo la primera sesión de revisión de las políticas del Banco Mundial en Latinoamérica. Después de 20 años de vigencia, estos estándares ambientales y sociales han sido un modelo a seguir para dirigir las reglas del juego de la inversión a nivel global e influenciar en la gestión ambiental y social de nuestros países.

| 20 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 797 Lecturas
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Hoy por hoy eso ha cambiado. El Banco Mundial sigue siendo un actor que influencia en las políticas públicas, generando conocimiento y manteniendo un sistema global de inversiones; sin embargo, son otros los capitales que “gobiernan” nuevas reglas del juego. En el 2010, el BNDES llegó a tener una carpeta de inversiones de 100,000 millones de dólares aproximadamente; el Banco Mundial y el BID, entre los dos, no superaron los $ 40,000 millones. El BNDES de Brasil no tiene salvaguardas y puede financiar proyectos de diversa magnitud, como Belo Monte hasta Inambari, o Pakitzapango.

Existe la preocupación global de que este proceso diluya la aplicación de las salvaguardas. Que exista el riesgo de debilitar estas “condicionalidades” de la inversión para pecar, y permitir que el Banco se introduzca en más negocios riesgosos. Esto se ha traducido en una carta de 30 organizaciones de la sociedad civil e indígenas, preocupadas porque estos requerimientos ambientales solo se aplican al 50% de los proyectos del Banco; o que se produzca un debilitamiento de la responsabilidad de monitorear y supervisar el cumplimiento de estas salvaguardas, como ocurre con su hermano, el IFC; entre otros.

Por otro lado, el Perú y la Región tienen mucho que aportar al proceso de definición de estas políticas. Tenemos procesos como la evaluación ambiental estratégica en posible implementación; instrumentos en revisión para los estudios de impacto ambiental de proyectos de alto riesgo; el primer proceso de consulta previa en hidrocarburos; programas de mitigación de impactos de la carretera Interoceánica Sur y Camisea; pretensiones de inversiones energéticas en ecosistemas sensibles, que solo la experiencia vivida aseguran una mejora de la definición de lo sostenible para las inversiones y su gobernanza. Creemos que la sociedad civil está preparada para aportar en las futuras reglas del juego, debemos asegurar ello.


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César Gamboa Balbín

Amazonía y bueno gobierno

Derecho, Ambiente y Recursos Naturales