Sale Valdivieso, se prepara Simon

Yehude Simon debería estar remojando la barba, después de ver como la navaja presidencial pasó limpiamente por el cuello de Valdivieso, y el degollado hasta agradeció que lo envíen a un exilio todavía no determinado, donde García piensa que será más útil.

| 21 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 873 Lecturas
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¿Adónde terminará el antiguo izquierdista que hizo de primer ministro de un gobierno derechista extremo y cumplió con ayudar a sacar al APRA de la peor crisis de corrupción, tras el escándalo de los petroaudios? Esto es algo que está por despejarse.

Pero lo cierto es que al igual que el ex funcionario del FMI, que fue puesto en el sitio para dar la idea de ortodoxia y rigurosidad en el gasto público, en días en que la inflación terminó por preocupar al gobierno, cumplió su ciclo, y ya no sirve para una etapa en la que el subsidio y/o respaldo estatal a las empresas va a ser la clave para enfrentar la falta capitales en el mercado internacional, el barbudo también parece un elemento inútil ahora que ya el problema dejó de ser el de los ministros lobbystas y el ex ministro rata, y que todos han visto que carece de capacidad para lidiar con los conflictos a pesar de sus discursos “sociales”.

Con García el tiempo de resistencia ministerial se va acortando en proporción inversa a los años que se suman en el poder. Y lo que más incómoda es por cierto el estilo con que se arman los desenlaces. Recuérdenlo consultando el relevo de Del Castillo con Simon, la noche anterior a la mañana en que el tío George jugó su última carta movilizando a su gabinete hacia el Congreso, sólo para ser desairado por todas las bancadas, menos la aprista.

Ahora ha dejado a Valdivieso creerse que había salvado la cabeza con el “plan anticrisis”, que armó por encargo de Palacio, en dos días, y guardó en el archivo porque no estaba convencido de soltar la plata, y no sabía que el presidente y sus empresarios más cercanos ya se habían conjurado para sacarlo del camino. Pocas veces una renuncia ha tenido tanto sabor a desconcierto del renunciante, que no podía explicar de dónde había salido la necesidad de colocarlo en otro puesto, ni tenía idea de donde iría, ni podía dar cuenta de algún acto de voluntad propia.

En estos días se habla de la cabeza de otros ministros y ministras. Pero el punto es saber a qué base sólida puede aferrarse Yehude Simon para sobrevivir en estas semanas y meses, y poder organizar y dirigir su propio retiro. Como yo lo veo, lleva semanas retrocediendo paso a paso en todas sus convicciones (lo más reciente es el TLC), tratando de justificar lo injustificable y prometiendo rectificaciones cuando siente la presión sobre cosas que llevan su propia firma.

García lo tiene que haber estado observando, como miran los agricultores el momento en que la fruta ya está madura.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista