Rubicón

En las últimas décadas se ha reafirmado la conciencia que, desde la profundidad de los tiempos, somos un país diverso. La conquista española pretendió homogeneizarnos pero fracasó y eso que tuvo 300 años para hacerlo. La República, heredera de ese proyecto, quiso avanzar en esa dirección, pero sólo consiguió acentuar el carácter de archipiélago cultural que nos caracteriza. La precariedad del aparato estatal que montó y desmontó cada caudillo lo explica.

| 13 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 909 Lecturas
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Antonio Raimondi, milanés, 24 años de edad, llega a Lima el 28 de julio de 1850. Después de un período de preparación, emprende un viaje fantástico: Premunido de ciencia y pasión, viaja y nos describe los departamentos de Arequipa (1863-64), Lima (1866), Junín (1866), Huancavelica (1866), Ayacucho (1866), Amazonas (1868), San Martín (1869) y Loreto (1869).

Sus cuadernos de viaje, los muestran desde las perspectivas de las ciencias naturales: geografía, flora, fauna, producción, pueblos y caminos, ríos, lagunas que nutren y caracterizan cada lugar. Esos textos, pueden ser considerados como la primera validación científica de una diversidad que es estructural a nuestra existencia como peruanos.

He preguntado a Sara Beatriz Guardia - cultora de la obra de Mariátegui - ¿Si él Amauta habría planteado la cuestión del territorio como condición estructural en la existencia y posibilidad de un Perú mejor?. Me contestó que, directamente no.

Este rodeo sobre el estado de nuestra conciencia sobre el territorio, viene a propósito de los sucesos de Bagua y Conga. Hasta donde llega mi saber, izquierda y derecha nunca- hasta ahora- se plantearon ideológicamente la cuestión ambiental peruana. Obvio, como solemos ser copistas, calcamos que ni al capita-lismo ni al comunismo, paradigmas de la política local, les interesaba la preservación ecológica del territorio; al contrario, el industrialismo de uno y otro color, dictaban que allí, donde fuere necesario económicamente, era lícito arrasarlo.

¿De dónde viene entonces la reciente conciencia ecologista de los líderes enfrentados en Cajamarca? Ciertamente no de nuestra cultura política. Respondo, maliciosamente, que viene de pura conveniencia: han caído en la cuenta que la defensa de la naturaleza, hoy, como nunca antes, importa al pueblo más que las utopías de progreso que les suelen prometer los partidos.

Pero peruanos, vivimos aquí, y así como Antonio Raimondi no dijo que el Perú era un mendigo sentado en un banco de oro -le endilgaron esta frase huachafa- tampoco afirmó que nuestra diversidad permaneciera impoluta de acción humana. He escrito, con otros, que el proyecto Conga, es el Rubicón del régimen pero, querido/a lector/a, después de estos apuntes que te entrego, añado que, también es Rubicón del desa-rrollo regional.

Deseo como peruano que Conga vaya, pero depende como vaya. Si va tomada de la mano por la democracia, aquella que se define como diálogo y respeto de mayorías y minorías, irá dirigida hacia el bienestar de todos y no solo de algunos. La democracia es la única forma política capaz de superar positivamente este juego dialéctico.


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Javier Sota Nadal

Opinión

Arquitecto

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