¿Revolución sin nuevas prioridades?

El nuevo gobierno ha anunciado que compromete para el presupuesto del sector Educación del próximo año S/. 15.252 millones, monto que es superior en 15,6% al asignado para este año (S/. 13.186 millones). Se trata de una decisión que habla a favor del compromiso asumido para mejorar la educación.

| 13 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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El 85% de ese monto se destina a la Educación Básica (inicial, primaria y secundaria). El 15% restante irá para la Educación Superior y técnico productiva (universidades, institutos pedagógicos y tecnológicos, CEOs).

La mayor asignación presupuestal (38,9% del total) corresponde al nivel educativo de la Primaria, a la que se destina S/. 4.251 millones. Luego (con 25,9%), se ubica la Secundaria, que recibirá S/. 2.833 millones. En tercer lugar (20%), está la Educación Inicial, que tendrá a su disposición S/. 2.195 millones. La Educación Superior en su conjunto, recibirá S/. 1.640 millones (el 15,2% del total).

Aumentan, por tanto, los montos disponibles para cada nivel educativo, pero no hay variación en las prioridades, lo cual se manifiesta en el porcentaje asignado, poniendo en evidencia que la Educación Superior es, de lejos, digamos, la de menor prioridad.

Por otro lado, es de notar que la mayor parte del monto asignado a la Educación Superior corresponde a las universidades (o más exactamente al nivel de pregrado), que reciben el 14,9% del total asignado a la educación, mientras los institutos pedagógicos recibirán un 0,2% y los institutos tecnológicos apenas un 0,1%. Es decir, también en este nivel educativo varían los montos pero no las prioridades, y se acentúan las tendencias ya existentes.

¿Qué significa el hecho de que no varían las prioridades en el ámbito educativo, ni siquiera en porcentajes simbólicos? Una posible lectura de ello es que no hay nuevas definiciones en política educativa; que se mantienen las tradicionales. Otra lectura posible, aunque más preocupante, es que el Estado peruano aún no tiene, en los hechos, definiciones propias en política educativa, puesto que las prioridades que deja ver esta asignación presupuestal son las mismas que desde hace tiempo se impusieron por “recomendación” del Banco Mundial.

Cabe notar, en este punto, que los países que hicieron de la educación un factor efectivo de desarrollo (como los del sudeste asiático o los nórdicos) no siguieron las recomendaciones del Banco Mundial; establecieron, con autonomía, sus propias prioridades. ¿Tenemos definiciones al respecto?... continuaremos comentando este tema crucial.

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Zenón Depaz Toledo

Opinión

Columnista