Revocadores toman San Juan de Lurigancho

Los revocadores manchan el paisaje y ensucian democracia. Mienten y juegan sucio. Cuando uno se da una vuelta por las calles jóvenes de San Juan de Lurigancho cree que el distrito más grande de América Latina, el más poblado, ha sido tomado por los revocadores.

| 16 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 848 Lecturas
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Uno se asusta un poco y pregunta qué está pasando. Hay paneles a favor de la revocatoria en varias casas de la mayoría de las avenidas principales: Próceres de la Independencia, Wiese, Canto Grande. Hay en los muros de las casas abandonadas frases ofensivas contra Villarán, como si fueran escritas por Marco Turbio en un momento de una lucidez extraña. Hay pintas y banderolas a favor de la revocatoria por todos lados y se multiplican como una plaga. ¿Quién paga todo eso? ¿En San Juan de Lurigancho no hay seguidores de Villarán? Claro que sí. Lo que pasa es que San Juan de Lurigancho tiene un alcalde que se ha casado con la revocatoria. Hay innumerables denuncias en el sentido que él manda a bajarse todas las banderolas a favor de Villarán y usa los recursos de la Municipalidad para apoyar a la revocatoria. Se llama Carlos Burgos el alcalde revocador, el mismo que no quería que Villarán construyera un hospital de solidaridad en el distrito, el que mandaba serenos de la Municipalidad para evitar que Susana hiciera su campaña. Burgos es un apasionado defensor de las ideas de Marco Turbio. Le gustan los viajes tanto que ha recorrido varios países del mundo sin permiso de nadie. Es muy amigo de Castañeda y se la está jugando todo por el Mudo, el más interesado en que se revoque a Villarán. Los vecinos de San Juan de Lurigancho merecen un mejor alcalde.


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