Revocadores en banda

¿Por qué la banda de Marco Tulio, conocida como la de los revocadores de Lima y también como la de los enemigos de Susana, no temen hacer el ridículo y son capaces de anunciar que irán al debate y proponer nombres, y declarar luego que no lo harán y más tarde que asistirán pero con delegación cambiada, para llegar finalmente con una sola ponente con un texto escrito para leer aún en las réplicas, y terminar retirándola después de dos vueltas de “debate”?

| 12 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 748 Lecturas
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Por una razón casi evidente: porque imaginan que la mayoría de votantes limeños son como ellos, que no respetan compromisos o aceptan que la mentira es un recurso válido para alcanzar objetivos.

El propio Marco Tulio, quien el domingo estaba en televisión cuando no había quién pusiera la cara por los revocadores aparte de Patricia Juárez, la secretaria de Castañeda Lossio, decía que su infeliz frase sobre las mujeres que dicen NO y terminan en Sí, había sido celebrada por muchas féminas. Algo así como que estamos en un país en el que muchas mujeres son tan machistas como tantos hombres.

Es verdad que lo que pasó el domingo en el Jurado de Elecciones fue una falta de respeto, pero probablemente en sus guaridas los jefes del Sí dirán que el canal 7, del Estado, no lo ve nadie en la ciudad de Lima, y especialmente no lo hacen en los sectores D y E a los que están pidiéndole el voto.

Los demás son “fans de Susana” como le espetó nada menos que a Sol Carreño, de quien todos hubieran supuesto exactamente lo opuesto. Tampoco interesa si se trató como trapo al Jurado de Elecciones y al Tribunal Ético.

Después de todo, la propia campaña contra la alcaldesa es de un irrespeto olímpico a la autoridad, a lo que se agrega que el JNE ya ha inclinado varias veces la cabeza ante la prepotencia y vulgaridad revocadora y el Tribunal se ha lavado las manos pilatescamente ante sus desmanes.

Estamos asistiendo a la institucionalización del achoramiento en el terreno de la política, con medios de prensa que justifican la fuga vergonzosa del domingo y la ausencia definitiva de motivos para la revocatoria que deriva de ese acto, pero sobre todo con políticos e intelectuales achorándose ellos mismos, como Castañeda y García que no pueden no haber sabido del plan lee dos veces y después te quitas que le encargaron a Patricia Juárez, o Vásquez Kunze que ahora es capaz de divertirse con las payasadas sexuales de Marco Tulio Gutiérrez.

Resulta impresionante que unos, por cálculo político, y otros por anteojeras ideológicas, hagan como que no se dan cuenta que la banda revocadora está en los límites de la delincuencia, empujando una cultura del arrebato del poder, del abuso sobre el otro y de la insolencia hacia las mujeres.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista