Revisemos conceptos

Lo riesgoso para la vida humana en que día a día se ha convertido el tránsito en nuestra patria me animó a escribir esta columna, para expresar algunas consideraciones de carácter técnico, muy importantes a tomar en cuenta, tanto para los conductores como para los peatones, altamente sometidos a presiones físicas, emocionales y mentales en la vía pública.

 

| 13 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 878 Lecturas
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Estas presiones se podrían comparar con las que someten algunas actividades de alto riesgo a sus cultores, como algún deporte competitivo y hasta diría, el ser un piloto de avión. Los problemas que hoy se presentan en el tránsito terrestre, para los seres humanos, son situaciones muy complicadas de resolver. La velocidad tal como hoy la percibimos, o mejor expresado, desde que hace 100 años empezara a desarrollarse a pasos agigantados el incremento de la velocidad en los vehículos y que año tras año la industria automotriz no dejaba de sorprendernos con sus adelantos en esta materia, nos ponen en evidencia como seres humanos, dotados de un aparato locomotor que no reconoce más allá de 5 Kxp, pues nuestra especie, ni siquiera está hecha para correr, está hecha para caminar. Esto quiere decir que a través de varios millones de años de evolución, la especie humana percibe y reconoce, emocional y físicamente estos límites genéticos. Lo que algunos científicos nos enseñan que 100 años no son suficientes para que la especie humana se adapte correctamente a lo que la industria automotriz cada año nos propone en cuanto a potencia y velocidad, incluso velocidad ilegal, ya que en el 99% de los países existen límites máximos de velocidad que son el casi 50% de la velocidad posible de alcanzar en los vehículos estándar. En conclusión, nuestra inadecuación física y psicológica adaptada para 5 Kxp no responde adecuadamente a la potencia, masa y velocidad de los vehículos modernos y convierte a la tarea de conducir responsablemente los mismos, en una función compleja de mucha exigencia y extenuante. Es menester entonces que las autoridades competentes, revisen estos conceptos, antes de establecer máximas velocidades en la vía pública y las carreteras de la patria. Hasta mañana.


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Federico Battifora

Rompemuelle