Resurge la izquierda democrática

El triunfo de François Hollande en las elecciones francesas va a modificar las políticas de austeridad sin crecimiento que venía imponiendo el dúo Merkel-Sarkozy.

| 10 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Hollande plantea que no debe oponerse la austeridad al crecimiento; está básicamente de acuerdo con disminuir el déficit al 3% del PBI establecido por la Unión Europea, pero critica que a esto se reduzca la solución de la crisis. Por ello, señala que la crisis no debe favorecer exclusivamente a los grandes bancos que la causaron, sino que el costo debe evitar que aumente la desigualdad.

El Partido Socialista ha venido sosteniendo que debe desarrollarse el gasto público y mantenerse las políticas sociales. El triunfo de la izquierda democrática en la segunda economía europea va a obligar a la canciller alemana a reconsiderar la ortodoxia de sus medidas, ya que los efectos negativos lo que han propiciado es un creciente estado de malestar en toda la Unión.

Hollande no repetirá las políticas del primer gobierno de François Miterrand, que aplicó viejas recetas que tenían que ver con nacionalizaciones, intervencionismo estatal y excesos en el gasto. La socialdemocracia europea ha aprendido la lección con la claridad suficiente para entender que se puede sintonizar la estabilidad macroeconómica con las políticas públicas y con la regulación del capitalismo.

Las primeras medidas dispuestas por el nuevo presidente se orientan a defender a sectores vulnerables como los jubilados, a promover el empleo juvenil, congelar la gasolina y diseñar proyectos de inversión pública. Las políticas internas las podrá resolver en el ámbito francés, pero los planes de inversión deben necesariamente comprometer a Bruselas.

Este nuevo rumbo es una alternativa viable a la ortodoxia neoliberal que se viene aplicando en los últimos años frente a la crisis. La recesión iniciada el 2008 ha resultado más profunda y prolongada de lo que inicialmente se esperaba, y el combate a las burbujas inmobiliarias y los créditos desregulados hasta el momento no ha dado mayores resultados. En la propia España, que era la bestia negra de la derecha francesa, el gobernante Partido Popular ha lanzado un nuevo salvataje de un banco privado por 22 mil millones de dólares mientras disminuye drásticamente el presupuesto. Esto es, la clásica receta dogmática de estar contra el Estado cuando les va bien hasta que quiebran las finanzas y necesitan el dinero público.

El dilema europeo tiene que ver con este tema. O la crisis se resuelve solamente a favor de la banca o se buscan políticas que restablezcan la estabilidad, generen crecimiento y propicien la igualdad.

El resultado de las elecciones francesas deja otra elección significativa: El socialismo ganó con perfil propio, al revés de lo sucedido en Grecia. En este país, el Pasok perdió estrepitosamente por cogobernar con la derecha sumándose a sus políticas ortodoxas.


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