Respuesta a Arévalo y Petroperú

Cuando llegó a nuestras manos la información sobre el extraño poder que el gerente de Recursos Humanos de Petroperú ostenta dentro de la empresa estatal y que parece haberse reforzado con el cambio en la presidencia ejecutiva, lo que hicimos de inmediato y durante varios días fue intentar comunicarnos con el aludido para que hiciera los descargos correspondientes. Pero en vez de él, nos atendió el jefe de la Unidad de Medios de Comunicación de Petroperú, subordinado del señor Arévalo, quien hizo una explicación por escrito del caso que aparece resumida en el texto que publicamos el 24 de marzo. No es que nosotros pusimos al Sr. Beteta como su representante, sino que él fue el que tomó su lugar.

| 29 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.2k Lecturas
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El día de la publicación, el mismo Sr. Beteta se comunicó telefónicamente conmigo y pidió hacer nuevas aclaraciones a lo que contesté que tenía abiertas las vías para una carta de rectificación en el diario. Al día siguiente me llamó una persona que se presentó como abogado del Sr. Arévalo proponiéndome un encuentro al día siguiente para conversar sobre mi artículo en la Tiendecita Blanca de Miraflores, cita a la que asistí y en la que permanecí media hora en espera, suponiendo que los que habían hecho la invitación podían identificarme y que si no podían hacerlo usarían mi número telefónico que ellos consiguieron por su propia cuenta. Luego llegaron dos cartas, una de Petroperú firmada por el gerentede administración (e) y otra directamente por el señor Arévalo que han sido publicadas en la edición del jueves 28 de marzo.

Ahora, si alguien tenía alguna duda sobre lo poderoso que puede ser un gerente de Recursos Humanos en una empresa pública, la secuencia anterior puede darle una idea de lo que se trata. No es usual que ante una discusión sobre responsabilidades personales se produzca un movimiento corporativo tan fuerte como el que hemos visto en este caso. Más aún que la empresa como tal insinúe que se podría llegar a la denuncia fiscal, como le habría ocurrido a otras personas, por haber calumniado al señor Arévalo, o que se nos ponga un ultimátum de publicación de una carta a la que no estábamos obligados porque nuestro tema no fue Petroperú ni su gerente administrativo, sino el actual doble gerente de recursos humanos y relaciones corporativas que es una persona diferente.

DEUDA
Sobre el fondo de la cuestión, sin embargo, ninguna de las comunicaciones niega lo que dice el titular de LA PRIMERA de que un gerente de Petroperú debe millones a la Sunat, y por lo que sabemos que el procedimiento de cobranza ya estaría notificado al demandado. Asimismo, es enteramente cierto que Petroperú es quien lo exculpa, como se ve en la manera como la empresa ha respondido a nuestra investigación. Lo que se dice, sin embargo, es que el origen de la deuda tributaria no se correspondería con la singular modalidad de pago que se aplica al señor Arévalo (fuera de planilla), sino a asuntos personales del aludido que se ventilan en el Poder Judicial.

Anotemos que en este punto nos basamos en cartas de una exfuncionaria de Petroperú que nos fueron entregadas por terceros, y que no pareció significativo porque forma parte de un pedido de investigación ante la Contraloría. No habiendo tratado con la autora del texto que lo que hace es pedir un examen de los hechos, le dimos un tratamiento condicional al contenido como se puede apreciar en el artículo. El señor Arévalo y Petroperú bien podrían mostrar la información sobre las retenciones realizadas y aclarar definitivamente el asunto. Porque de que hay una deuda, la hay, y que en esos casos los deudores buscan forma de protegerse de embargos con modalidades especiales de remuneración también es cierto.

CONTRATACIONES
En la nota del 24 de marzo se mencionan los casos de las esposas de dos altos funcionarios ascendidas recientemente tras los cambios en el directorio y las gerencias, que reflejan situaciones de posible favoritismo. Pero el señor Arévalo se defiende argumentando la supuesta rigurosidad de los procesos de contratación. Lo que no se termina de explicar es por qué personas relacionadas salen continuamente ganadoras a pesar de tanto “rigor”.

Finalmente, cabe decir que el suscrito y el diario en el que escribo han defendido y defienden la actividad de Petroperú como empresa estatal y apostamos a que pueda lograr recuperar el liderazgo que le fue robado en la época corrupta del fujimorismo. Pero para que este sueño se cumpla se requiere de mucha transparencia entre los directivos y altos funcionarios de esta gran empresa.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista