Repsol, va o no va

Hasta que habló Nadine. Y la derecha que andaba supuestamente en pánico por la “reelección conyugal”, sintió que le venía la ayuda por donde menos lo esperaban. Si los números no dan, Repsol no va, dijo la Primera Dama precisando otras declaraciones del gobierno y del propio Presidente sobre el estado de la negociación en relación a los activos de la empresa española, la mayor parte de los cuales fueron de Petroperú.

| 02 mayo 2013 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 873 Lecturas
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Los que decían no poder dormir por el peligro inminente de que la compra de la refinería “chatarra” y los demás bienes de Repsol, pudiesen convertir a la petrolera peruana en un remedo de la PDVSA venezolana y de ahí convertirse en la caja chica para mantener en el poder a la familia presidencial, han tomado la frase casi de Perogrullo emitida por la Primera Dama, como el anuncio de que el impulso neochavista de los últimos día ha empezado a debilitarse.

¿Y si los números dan?, podría ser la pregunta. ¿No era acaso que lo que estaba mal era la participación del Estado en la economía, no importa si en buenos o malos negocios, peor quizás si fueran buenos porque esos son los que está buscando el capital privado?, ¿no era que se iba a censurar ministros por el hecho de estudiar la posibilidad de participar en la compra de lo que deja la empresa española?

¿No será que con singular astucia Nadine les está diciendo que ella es la que puede contener con razones numéricas al estatismo esencial del Presidente y que debido a eso van a tener que seguir soportando muchos más meses de ambigüedad en el tema de la candidatura? De ahora en adelante si no hay compra de Repsol deberá entenderse que fue ella la que enderezó el rumbo. Entonces quién le va a poder decir allí que está haciendo demasiada política y entrando en temas que no le corresponden.

La derecha que ha estado bastante DBA (bruta y achorada) en todos sus sectores en los últimos días (piensen en las declaraciones de los Vargas Llosa, toledistas y los periodistas que fungían de caviares de derecha), debe estar meditando sus excesos verbales: ¿le conviene realmente enfrentarse a Humala?, ¿es la fórmula Nadine 2016 tan terrorífica para sus intereses?, ¿se puede pensar con seriedad que después de La Pampilla vendrían cada vez más estatizaciones, aunque sea por la vía benigna de la compra negociada?

El punto es que se ve muy tranquila a la pareja presidencial en sus más recientes decisiones e indecisiones, mientras que los que se sentían que habían ganado la partida después de constituido el actual gobierno, sacándole la vuelta a sus electores, han lucido pálidos y desesperados como que recién estuvieran perdiendo el poder. Ahí encajan las declaraciones de Nadine, cualquiera sean sus intenciones.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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