Reorganizar la Contraloría

Ayer hablábamos de las habilidades especiales del contralor Khoury para pasar desapercibido, cuando su verdadera función era liderar la lucha contra la corrupción, por la construcción de un Estado honesto. Hoy vamos a tratar directamente lo del escándalo arequipeño.

Por Diario La Primera | 12 oct 2012 |    

A principios de setiembre el alcalde de Vítor, Christian Cuadros, hasta entonces conocido como el más joven del Perú, denunció que había sido extorsionado por una abogada que le había exigido dinero (48 mil dólares) a cambio de no seguir un procedimiento de auditoría en su municipio que la Contraloría ya tendría preparado y en el que ya estarían detectadas algunas irregularidades graves.

Cuadros recibió inicialmente un oficio numerado de la Contraloría, con sus sellos y firmas respectivas, que le comunicaba el pronto inicio del procedimiento y le recomendaba disponer de la documentación contable y administrativa para su revisión por los inspectores.

Horas después se comunicó con él una abogada de nombre Helen Aizcorbe en referencia al oficio cuyo número y tenor eran de su conocimiento y ofreció su intervención para ayudarlo en el trance.

Una vez establecido el contacto, Aizcorbe mencionó sus contactos con la Contraloría arequipeña y en el más alto nivel con el vicecontralor Oswaldo Yupanqui. Para corroborarlo, la abogada le pidió al alcalde que se comunicara con la secretaria del jefe regional, la que confirmó que Aizcorbe era el contacto que podía ayudarlo.

Finalmente, cuando se entraba al tema del dinero y empezaba el arreglo, la abogada solicitaba el oficio para sus archivos. Durante la intervención fiscal a su estudio se han encontrado documentos similares dirigidos a las municipalidades de Majes, Santa Rita de Siguas, Uchumayo y Samegua (Moquegua).

La secretaria del despacho, Dayana Díaz, ha sido comprendida en el caso como cómplice de la extorsión y la revista arequipeña “Vista Previa” indica: “el equipo de investigación… cruzó información con personal de la Contraloría en otras sedes a nivel nacional y al parecer, el mismo modelo de trabajo (extorsión) también se realizaría en cinco puntos más. Es decir Oswaldo Yupanqui tendría seis ‘operadores’ en el Perú que trabajan en el norte, centro, oriente, sur y Lima. Helen Aizcorbe sería la operadora del sur del país…”

En uno de los audios se escucha: “en los próximos días estará aquí (Oswaldo Yupanqui), por qué no lo conoces mejor y hablas con él. Va estar acá porque el alcalde de Arequipa le va a hacer una premiación especial. El de Cerro Colorado también le dará recibimiento y lo llevará a inspeccionar obras…” Todo esto es una bomba de muchos megatones que no ha terminado por mostrar todos sus efectos.

El contralor anodino, acorralado por las evidencias, tenía ciertamente la opción de ordenar la reorganización de la institución y salir de la plana de jefes intermedios que vienen desde el período nefasto del fujimorismo y que están entrenados en ocultar la corrupción antes que derrotarla.

Pero no, más allá del “asco” con el que teatralmente ha tratado el tema, su preocupación ha sido meter la idea de que la Contraloría está siendo suplantada por estafadores, que emiten documentos oficiales y que pueden paralizar investigaciones.

El contralor anodino además se ha echado a defender a Yupanqui uno de los mejores corchos (flota con todos los gobiernos) de la administración pública. Así que ahora las cosas están en manos del Ministerio Público: esclarecer lo que realmente está pasando; y del Congreso: reorganizar una entidad vital para la lucha anticorrupción.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista