Reflexiones al pie del Misti

Mi trabajo cotidiano me trasladó a la telúrica y pujante tierra del sillar y en un alto de mis labores profesionales me vienen a la memoria las imágenes de barbarie ocurridas poco tiempo atrás en La Parada. Sentimientos de impotencia y escurridizos pensamientos sobre mi patria y mi gente y sobre todo, tener que aceptar que representantes del Jurado Nacional de Elecciones den luz verde al otro lumpen político y empresarial enquistado en las entrañas de esta nación.

| 10 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 456 Lecturas
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Justo cuando por voluntad política y una decisión histórica sin parangón en la ciudad de Lima, la actual administración Villarán asume en consecuencia con el principio de autoridad, la de enfrentarse a mafias plutocráticas con respaldo político de oportunistas y saqueadores de la inclusión y la esperanza de los MÁS relegados históricamente para acceder a una vida digna y de mayor calidad. Siento pena y solidaridad por lo que les sucedió a los policías heridos, siento rabia por los comerciantes que fueron víctimas del saqueo y la violencia sicaria y lumpen. ¿Por qué viene sucediendo esto en el Perú? Me pregunto mil veces. Yo soy un optimista a tiempo completo y con IGV incluido y a veces pienso y veo cómo se alejan los hechos cotidianos de mis ideales más profundos que hoy comparto con ustedes, de que mi país se convierta en un lugar donde se pueda vivir en paz, donde mis conciudadanos tengan oportunidades similares en la vida que a cada uno le tocó y que su esfuerzo y calidad como personas sea lo que determine su ubicación en la sociedad, pero cada vez lo siento más lejano. Un país que muestra cifras importantes de crecimiento económico, NADA MÁS, porque en desarrollo social y humano con equidad e inclusión de los MÁS no se produce, creo más bien que cada día nos alejamos más de ese país ideal que algunos soñamos, mujeres y hombres mejores como personas, con acceso a la educación de otro nivel, donde priorizar la atención a la salud de los MÁS, porque los MENOS ya están bien atendidos y mejorar las condiciones cotidianas de la vida sean prioridad para los políticos de turno. Donde la meritocracia reflejada en resultados y no en exhibición de títulos, sea la que dirima su ubicación natural en el quehacer cotidiano. Hasta mañana.


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Federico Battifora

Rompemuelle