Recuperemos la pesquería artesanal

Durante una veintena de años y con el irresponsable apoyo de un sin número de ex Ministros, las embarcaciones industriales violentaron las primeras cinco millas marinas reservadas a la pesca artesanal, ocasionando la depredación de recursos para el consumo humano directo, la extracción indiscriminada de anchoveta juvenil, la utilización de dinamita para facilitar la captura; propiciando el rompimiento del ciclo biológico y el alejamiento masivo de las aves guaneras.

| 14 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 938 Lecturas
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Ante tal panorama, un importante grupo de embarcaciones artesanales empezaron a incursionar en zonas alejadas del litoral, a distancias mayores de cien o doscientas millas, arriesgando sus frágiles naves y la vida de sus osados tripulantes; mientras otro grupo similar pero con lanchas más solidas y de bodegas más espaciosas, optó por la pesca de la anchoveta, que ante la carencia de sensatas empresas conserveras, de congelados o cámaras de refrigeración para almacenar, ha sido orientado a la producción de harina. Esta creciente dificultad no debe ser afrontada con represión o incomprensión, más aun cuando las embarcaciones artesanales buscan preservar su pesca cubriéndola con hielo.

Teniendo como objetivo primordial la preservación de nuestras cinco primeras millas, es conveniente reorientar la pesca artesanal a la alimentación popular, recuperando así su significativa finalidad. Para ello, la alternancia de los funcionarios del sector pesquero, debe asegurarnos una mentalidad más social y justa, verificando las actuales asesorías en el Vice Ministerio de Pesquería, donde aun advertimos la presencia de teóricos y cuestionados personajes, que anteriormente apoyaron medidas como el sistema de cuotas y la pesca industrial al interior de las zonas de reservas, y hoy opinan en contrario interesadamente como lo comprobamos en reciente reunión de la IFFO (Organización Internacional de Productores Harineros).

Con el respaldo de los propios armadores artesanales, las autoridades ministeriales y regionales, debe apelarse al ingenio y creatividad, para iniciar un pronto proceso de crecimiento de consumo de pescado en forma directa, y la utilización de una parte de las especies, para elaborar hamburguesas, embutidos, seco salado, hojuelas, galletas, etc., con la participación de los Institutos Tecnológicos y Universidades, generando mayores puestos de trabajo. Lamentablemente el Instituto Tecnológico Pesquero (ITP) aún no logra instaurar en el sector privado sus técnicas productivas, y SANIPES (Servicio Nacional de Sanidad Pesquera) no ha superado el cierre del mercado de la Unión Europea a los moluscos y bivalvos peruanos.

Con la obtención de cámaras de refrigeración, una en cada provincia del país, vehículos con sistema de conservación y las pequeñas infraestructuras productivas, el futuro de nuestra población y de los propios armadores artesanales, serán convenientemente progresivos ante el hambre y desnutrición de millones de peruanos.

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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar