Realidad del crecimiento económico pesquero

El crecimiento económico del país, imperceptible para la mayoría de los peruanos, carentes de trabajo y condiciones laborales justas y humanas, solo ha beneficiado hasta el momento a grupos privilegiados de empresarios; un ejemplo es el sector pesquero, el cual no cuenta con un ministerio propio a pesar de su importancia, siendo adscrito al Ministerio de la Producción, el cual ha visto desfilar ministros, casi en su totalidad desconocedores de la actividad pesquera, intolerantes, inertes y faltos de personalidad.

| 17 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 3.6k Lecturas
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Con un Sistema de Cuotas Individuales de Pesca, que ha permitido el desmesurado crecimiento de la llamada “pesca negra” (alrededor de 3 millones de toneladas de pescado: unas 600 mil toneladas de harina, y 200 mil toneladas de aceite, todo con un valor mayor de mil millones de dólares americanos), la cual no se declara; con una pesca artesanal en quiebra; con muelles artesanales antihigiénicos y carentes de seguridad, que debieron haber sido transferidos ya a las Regiones, para potenciarlos; con una organización como el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), conducida con intereses particulares; con un Instituto Tecnológico Pesquero (ITP), ineficiente, alejado de los pequeños y medianos empresarios; y el incremento ilegal desde los inicios de los años 90 de 400 embarcaciones industriales a más de 1,700 actualmente; de 64 fábricas harineras a más de 130, en beneficio de grandes productores harineros, acrecienten la crisis pesquera actual.

Países como Japón y Chile, productores de harina, la utilizan para su desarrollo interno, propiciando la caída de la oferta mundial considerablemente, lo que ha ocasionado el ascenso espectacular del precio de la tonelada de harina de 300 dólares a 1,800 dólares, y el aceite de pescado a más de 800 dólares por tonelada, para un crecimiento de captación de divisas para nuestro país, de alrededor de 2,000 millones de dólares anuales. Sin embargo la situación de los pescadores ha sido tremendamente afectada, pues al despido de miles de pescadores y trabajadores de fábricas el porcentaje de 22.4% que por convenios les corresponde por tonelada, de pescado extraídas del mar, actualmente el pescador solo recibe ingresos de SI. 2.50 por tonelada; sin los pagos justos a la Caja de Beneficios Sociales del Pescador, propiciando su quiebra, y sin el seguro justo por el riesgo de laborar en embarcaciones inestables.

No es pues, el cuestionamiento a la política de libre competencia, sino a las injusticias que las autoridades ministeriales han venido apoyando con su incapacidad, y sometimiento a intereses particulares.

El empobrecimiento de los puertos, donde precisamente se originan las riquezas, la falta de empleo, el crecimiento de la delincuencia, el dramático hambre y desnutrición, significan grandes taras, para un pueblo que se esfuerza y hasta expone su vida por extraer el recurso marino, que debía alimentarlo, pero que finalmente solo es quemado y convertido en alimento de animales. Es triste pues la realidad, de que los recursos pesqueros como la anchoveta, jurel, caballa, etc.; terminan siendo propiedad de unos pocos y privilegiados grandes empresarios.


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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar

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