Reales agujas asesinas

El arte de escribir nace de los huevos, da la vuelta por el hombro y retorna entre los glúteos, un tirante entintado que aprieta el glande.

Por Diario La Primera | 10 ago 2010 |    

Me asesoro con abogados y ya me pican las manos para meter harta bala lírica y serás mi lorna favorita, un pescado de hostias multicolores misma bandera del Tahuantinsuyo, llu nou. Tengo tantas deudas como enemigos, exers cual lunares de tu espalda, mi leidi beibi. Recogí una gata abandonada en la calle y la bauticé con el nombre de Rafaela. Con una vocal mueves mil hombres, lo raro es que todos visten puntitos blancos sobre fondos negros. Quisiera meter a todos los congresistas en una montaña rusa cortada hacia el precipicio del Cañón del Colca. Extraño Cajamarca, pero Canadá sólo para buenos libros de poemas, comechados de Defensa. The Gato Pop Enterpraiz: “Chichalandia es cáncer que va hacia la Derecha”. Oye, chetumá, malograste mi expediente ya verás que hace el times new roman porque te haré súper puré woman. Quiero un taller de color blanco, con iluminación de Talara, ego de Cusco, y estómago chinchano, más su rebeldía sk8 barranquina. Ese genio que me escribe en las pupilas tiene una operación láser con olor a melocotón. Si el periódico vale un sol, yo me llevo el rayito bicolor. Que exista un Tanta en Quillabamba pá que Gastón Acurio hable sobre política en los medios informativos. Mis amigos están becados en los niu yores, yo, hago un masterclass contra Fuji apristas opus tritura derechos humanos. Píldoras asesinas, me envenenas de tanto en tanto, pero aún sigo yedai. Los puchitos, hombre rico… algún día me las cobraré todas.

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

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