Quiero sacarte de mi mente

La profesora Yanet se enamoró del abogado Fidel desde el primer beso y creyó que ese amor azul iba a durar para toda la vida. Agradeció a Dios por haberlo conocido y juró ante una virgen de un parque cerca a su casa, que jamás se separaría de él. “Dios, sabía que no me fallarías, él es el hombre que siempre te he pedido y me lo das ahora.

| 19 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 803 Lecturas
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Juro que jamás te fallaré. Lo amaré con todas mis fuerzas”, rezó en la iglesia de su barrio a la que volvió después de casi tres años. Sin embargo, Fidel, enamoradísimo de una mujer mala, solo quiso pasar el tiempo con ella, matar la tristeza por un momento, y le dijo la verdad a Yanet en el momento menos esperado, el mismo día en que, saltando todo tipo de prejuicios, le pidió que se casara con ella.

“Yanet, no es que yo no te quiera. Eres una dama hermosa y buena; pero no puedo casarme contigo porque yo sigo amando a una mujer que no me quiere y que me ha hecho mucho daño. Estoy contigo porque me agradas, me gustas; pero no te amo. Perdón, no quiero hacerte más daño. Amo a esa mujer con todas las fuerzas de mi corazón. Es verdad. Tú dirás que estoy loco; pero es verdad y te lo digo. Perdóname, Yanet”, dijo Fidel y la dejó en el parque donde se dieron el primer beso . Un aluvión de tristeza sepultó los sueños y rasgó las entrañas de Yanet.

Desde entonces, Yanet no sabe cómo sacarlo de su mente y es posible que lo ama tanto como Fidel, ama a aquella mujer mala. El sábado fue a ver a ‘Manú Chao’ para que la bulla del concierto, la música vital, la ayudara a distraerse al menos un poquito. Fue un error. Salió llorando del concierto por Fidel, quien se alucina antiminero-ecologista. Cuando duerme, Yanet en lo único que piensa es en la mirada de él diciendo que la ama, y cuando está despierta, sueña de pie, caminando por las calles solitarias, pensando en sus besos. Se siente herida y desilusionada, y a veces su tristeza se convierte en rabia en ira y quiere hacerle daño y llora. “Te amo, te odio maldito”, dice y no entiende lo que pasa. “Cómo puede amar a esa mujer que no lo ama. ¿Por qué no me quiere a mí que estoy dispuesta a darle mi vida?”. Así es el amor.


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