Quiero ser libre

“Maldita sea. Esta vaina del amor no es para mí. Yo quiero estar tranquila, libre. Quiero estar bien y no tratando de gustarle a ‘Ese’”, grita Pilar al mudo espejo, en su cuarto vacío y triste, en su casa vacía y lúgubre, en la ciudad que parece estar hecha de ruinas desde que “Ese” le dijo que no.

| 17 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 725 Lecturas
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Pilar tiene 24 años de edad y una hermosura envidiable hasta por las chicas lindas. Pero “Ese” le dijo que no. Así, en seco, que no; y ese monosílabo “no” activó en ella una rabia tremenda, una desilusión enorme y su amor por “Ese” curiosamente sigue creciendo con los días que pasan.

A Pilar jamás le falta un hombre. Me explico. Nunca le falta un pretendiente, y siempre estuvo con alguien de quien fue enamorándose en el camino. Ese puede ser el problema. Jamás estuvo con alguien de quien se había enamorado antes de aceptarlo.

—Mira, quizá mi error es haber aceptado a los chicos de quien no estuve enamorada. Quizá no debí hacerlo. Pero ya fue. Ahora mi error fue haberle dicho a “Ese” para estar. Lo hice porque me sentí enamorada, enamoradísima. Soy una cojuda. No debí mandarme; pero yo pensé que iba a decirme que sí, como yo lo hice con tantos chicos.

—¿Qué te dijo exactamente?

—Que no, que no sentía nada por mí, salvo una gran amistad.

—Bueno, conserva la amistad.

—No. Yo lo amo.

—¿Segura que lo amas?

—Sí, claro. No sé. A veces pienso que estoy así porque me siento rechazada. Quiero sacarme el clavo. No sé. Cuando decido olvidarlo es cuando lo amo más.

—Ya. Resígnate.

—No. Yo haré la pelea. El problema es que todo me sale mal. En serio, soy un desastre.

—Ok.

Nadie sabe si Pilar conquistará a “Ese”; pero le está haciendo la pelea como dijo. Le ha escrito 200 poemas; pero “Ese” apenas sabe leer; le envío libros y fue en vano; le regaló cinco pantalones, dos camisas; pero a “Ese” no le gusta la ropa; le envía mensajes a su celular y tarjetas virtuales y nada; si le habla de amor, “Ese” le dice que no le gusta ese tema; si le habla de amistad, le dice ya no hables más. Pilar ha pensado hasta en darle plata; pero alguien le dijo: “No seas cojuda, acepta, no te quiere, jamás te querrá”. Pero es un martirio para Pilar solo pensar en olvidarlo. Ella no sabe que la resignación puede ser una forma de libertad.

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