Qué podemos aprender

De los países denominados desarrollados, con respecto a la movilidad y sus sistemas de transporte, indiscutiblemente bastante, podríamos empezar revisando el desarrollo de su tecnología.

| 22 setiembre 2012 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 834 Lecturas
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En estos países, por ejemplo, se invierte mucho dinero en investigación y producción de herramientas tecnológicas que se utilizan, entre otras aplicaciones, en la fiscalización del tránsito con resultados óptimos. Con respecto a la institucionalidad de la gestión del tránsito y transporte, podríamos aprovechar la sabiduría adquirida, probada a través de sus resultados. Los positivos definitivamente llevaron un proceso previo y largo, incluido errores y sus respectivas correcciones. Aprender de sus errores y de las oportunidades perdidas, aceptando de antemano que este tipo de aprendizaje es complicado. Obviamente, cada país tiene particularidades que de alguna forma nos orientarían a afirmar que el camino es diferente para cada país, los estilos de vida y los diseños de las ciudades para bien o para mal, mucho tendrán que ver con esta premisa. Un tema excluyente y que debemos acostumbrarnos a tenerlo como muy importante, es la incorporación de tecnologías menos contaminantes, dispositivos para la reducción de contaminantes en los motores y sus emisiones para que no aumentan el calentamiento global. Como parte de este gran reto, sería también la de garantizar que las técnicas o sistemas escogidos respondan a las serias y URGENTES necesidades de nuestra caótica realidad en la ciudad de Lima, en lo referente a su tránsito y movilidad de las personas para contar con sistemas de alto rendimiento, considerando su costo beneficio, en lugar de instalar o proyectar sistemas emblemáticos de ciudades desarrolladas que están sostenidas por una importante institucionalidad, respaldadas con políticas públicas de hace décadas y no sostenidos por nuestros conocidos desajustes conductuales de los que ha tenido la autoridad para ejecutarlo en su momento. Por ejemplo, no perder tiempo y dinero en costosos estudios para lo que podría significar la implementación de un tren subterráneo en la ciudad de Lima. Están a tiempo de rectificar y que no le cueste dinero al erario nacional este despropósito, dadas las características del antitécnico desarrollo de la ciudad de Lima. Hasta mañana.

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Federico Battifora

Rompemuelle