¿Qué está pasando en La Haya?

No hace menos de seis meses la posición oficial del gobierno del Presidente Ollanta Humala con relación a nuestra demanda contra Chile en La Haya era de no tocar el tema de la Convención del Mar hasta después del fallo de esa corte en Holanda. No tocar el tema era, al decir recurrente de este gobierno, que no estaba en la agenda pública pero que, en algún momento oportuno, podría estarlo.

Por Diario La Primera | 02 setiembre 2012 |  4k 
¿Qué está pasando en La Haya?
ENFOQUE
4030  

Como es bien sabido, el Perú no ha adherido a la CONVEMAR, un instrumento jurídico internacional que, desde 1982, es la fuente principal del derecho del mar y que, en la corte de La Haya, es el marco del derecho internacional aplicable a las controversias que sobre esta materia la corte tiene que dilucidar, incluso para aquellos países que, como el Perú, no han suscrito la Convención.

La posición oficial peruana con relación a no tocar el tema de suscribir la CONVEMAR antes del fallo de la Haya tenía un sentido político plausible: no existe un consenso nacional en torno a esa convención. Ha habido diversos intentos de suscribirla en otros gobiernos, intentos que han fracasado porque un sector importante de la opinión pública no la considera beneficiosa para el país, en tanto que atentaría contra una supuesta soberanía del mar peruano y sus 200 millas marítimas.

Entre los que suscriben esta posición está el mismo Presidente Ollanta Humala quien en “De Locumba a candidato a la Presidencia” hace explícito su rechazo a la CONVEMAR diciendo que: “[…] en el actual proceso de globalización, ahora hay una nueva propuesta, la Convención del Mar, que entre otras cosas es una recopilación de dispositivos del Derecho Internacional del Mar referente a la explotación de las riquezas del fondo marino y que pretende reducir la soberanía marítima a doce millas. En buen romance, la Convención del mar es la política de globalización de los mares: romper la soberanía marítima de los países ribereños, apoyarse en los países sin costa, pero, básicamente, es un convenio que beneficia a las grandes flotas pesqueras, a las potencias con tecnología para la explotación de los recursos de los fondos marinos. La posición de la Cancillería en ese entonces era, erróneamente, a favor de la Convención del Mar.” (P.76)

Y, de más está decir, la posición de la Cancillería sigue siendo a favor de esa Convención. Por eso es que el gobierno, con buen tino, sacó de la agenda política el tema de la CONVEMAR hasta después del fallo de la Corte de La Haya, sobre todo si el propio Presidente de la República parecería estar firmemente en contra. De lo que se trataba entonces era de no abrirse un innecesario frente interno cuando la cohesión nacional debería de primar frente a nuestro diferendo marítimo con Chile.

Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado. Insistentes rumores dan cuenta de que el gobierno del Presidente Humala estaría abocado a suscribir la CONVEMAR antes de diciembre, mes en el que el Perú tendrá que sostener sus alegatos orales en La Haya. Independientemente de si estamos a favor o no de la CONVEMAR, es obvio que algo está pasando en La Haya que obliga al gobierno a cambiar abruptamente de estrategia y a dar por blanco lo que ayer era negro.

Y eso es grave. En primer lugar porque los cambios de estrategia de última hora sólo pueden ser fatales. Suscribir la CONVEMAR entre gallos y medianoche dejaría una pésima impresión política y generará una innecesaria controversia interna que en nada beneficia a la posición peruana en La Haya. En segundo término porque demostraría una absoluta improvisación en materia de política internacional ya que, si era indispensable suscribir la CONVEMAR para ganarle a Chile en La Haya, debió hacerse antes, con todo el costo político que ello implicaba, pero no en vísperas del alegato peruano. Y, finalmente, porque da una innegable señal de debilidad política y jurídica a ojos de cualquier corte internacional, como es, “ponerse a derecho” en la hora nona.

Al parecer el Presidente no está convencido de que sea oportuno, prudente ni necesario abrir la caja de Pandora en un momento tan delicado, pese a la dura presión que estaría recibiendo. Y aquí sólo cabe un consejo de sentido común: Ante la duda, abstente.

Referencia
Propia



Ricardo Vásquez Kunze

Ricardo Vásquez Kunze

Diestra palabra

Loading...

Deje un comentario