Qué nos está pasando

Revocatoria que costará a Lima más de 300 millones, porque hay que tener en cuenta lo que podría suceder en el hipotético caso que sea revocada la actual alcaldesa y los próximos procesos que tendrían que darse y que por cierto cuestan mucho dinero que no tenemos.

| 05 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 582 Lecturas
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Cuando todavía existen colegios en Lima que aún no están listos para que se inicien las clases, cuando ciudadanos enfermos deben esperar mucho tiempo para que sean atendidos, cuando la gran mayoría de limeños se tiene que movilizar en condiciones de mucha inseguridad y bajísima calidad, cuando el subempleo FORMAL Y PRODUCTIVO campea en toda la patria y en especial en Lima, teniendo como colchón de refugio el taxi, la mototaxi, ser cobrador o datero del servicio público de transporte urbano, etc, etc, justo cuando una administración política, en este caso municipal, decide intervenir con absoluta decisión el transporte masivo del cual depende casi el 87% de la población limeña y La Parada, otrora antro de delincuencia, perversidad e informalidad, muy parecido a lo que sucede en el transporte urbano, pues aparecen estos tipejos, muy bien financiados para que se revierta esta forma de gobernar la ciudad, la de intentar resolver problemas muy serios y de urgente solución postergadas por décadas. Otro aspecto, pero de carácter humano y muy importante a tener en cuenta, ¿cómo quedarán las actuales autoridades de turno, luego de este prolongado espacio de tiempo, dedicadas a tratar por todos los medios que no sean revocados? Si pudiésemos estimar las horas laborales de muchos TÉCNICOS que están al servicio de la municipalidad, haciendo cualquier otra función diferente para la que fueron contratados o teniendo que relegar decisiones de carácter técnico en aras del 17 de marzo, nos daríamos con muchas absurdas y molestas realidades. Qué nos está pasando como seres humanos, qué nos está sucediendo como colectividad. Es acaso que los sectores socioeconómicos C, D y E donde se concentran los mayores demandantes de los servicios públicos masivos de transporte, han perdido toda capacidad de percibir que existe algo mejor que lo que hoy le ofrece el sistema actual imperante aún y que es justamente esta administración que viene trabajando y enfrentándose a las mafias enquistadas por décadas para que esta penosa realidad cambie 180 grados. Creo que estamos algo enfermos. Hasta mañana.


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Federico Battifora

Rompemuelle