¿Qué izquierda?

Hace una semana mi amigo Martín Tanaka publicó un artículo (“Lecciones para la izquierda”, La República 23/09/12) en el cual da una serie de recomendaciones a la izquierda. Es probable que Tanaka lo haya escrito pensando en el nacimiento de Fuerza Ciudadana, justamente, un día antes de la publicación de su artículo. Me parece que todas las recomendaciones y consejos son bienvenidos. Sin embargo, es conveniente hacer algunas puntualizaciones.

Por Diario La Primera | 30 setiembre 2012 |  4.5k 
¿Qué izquierda?
DIAGNÓSTICO DE LA REALIDAD
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Sospecho que hoy, en lo que podemos llamar izquierda –término siempre discutible- no existe mayoritariamente la visión sobre el mundo popular que dice Tanaka: “de que el mundo popular es un mundo de intereses armónicos que se contrapone con el mundo de los de arriba, también monocromático excluyente, no parece ser una guía suficiente para la acción política en el país”. Menos que esté representado en los transportistas o en los dirigentes del Mercado Mayorista.

En realidad, esta visión se dejó de lado hace muchos años. Como bien dice Carlos Mejía en su blog: “No hay ningún grupo de izquierda, por pequeño que sea, que esté entendiendo a los grupos económicos de La Parada o a los propietarios de las empresas de transporte como reales representantes de los sectores populares. No hay un solo documento de alguna agrupación de izquierda que defina a estos grupos como “sectores populares”.

¿Está Patria Roja en La Parada? No. ¿Ha salido la CGTP a defender a los propietarios de empresas de transporte? Tampoco. Los procesos de estratificación y diferenciación social son temas presentes en la reflexión de izquierdas” (Algunas preguntas sobre las “lecciones” de Tanaka a la izquierda). Incluso, se puede añadir que la presencia de Fuerza Social en Fuerza Ciudadana es buen ejemplo de que la visión sobre el mundo popular que nos propone Tanaka no es compartida por todos sus miembros.

La observación y cuestionamientos sobre las relaciones entre revocatoria (a Susana Villarán) y democracia directa no es el mejor ejemplo. En este punto también tienen razón las críticas de Mejía. Además, escoger como ejemplo la revocatoria a la alcaldesa de Lima y a su grupo de regidores para luego criticar la “democracia directa”, es, en verdad, un abuso.

Es como crear una suerte de muñeco al gusto de uno y darle de golpes. En este caso, como el anterior, la mayoría de los grupos de izquierda no solo no apoyan dicha revocatoria sino también que están abiertamente en contra. Lo mismo se puede decir del llamado “protagonismo popular”, tema que fue debatido hace muchos años en la izquierda.

En lo que sí estoy de acuerdo con Tanaka es que la izquierda no conoce lo que él mismo llama “sensibilidad popular”. Sin embargo la “sensibilidad popular” no es lo mismo que “un diagnóstico actualizado de la realidad social peruana”.

Al respecto sería bueno leer el libro de George Lakokk: No pienses en un elefante. Lenguaje y debate político en el cual su interés principal es estudiar las “estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo”.

Dicho en otros términos: saber cuál es la “sensibilidad popular” corresponde a la política; tener un “diagnóstico actualizado de la realidad social peruana” a la sociología y ciencias afines.

Ahora bien, dicho esto me interesa señalar algunos puntos que podrían configurar un pensamiento y una práctica de izquierda:

a) Que el “mundo de abajo” y el “mundo de arriba”, si bien son complejos, diversos y heterogéneos, existen.

b) Que ambos mundos tienen no solo intereses diversos sino también distintos y hasta contrapuestos.

c) Que aquellos que hacen política requieren ubicarse en lo que podemos llamar una atalaya. Es distinto “mirar” el mundo desde arriba que desde abajo.

d) Que aquellos que quieren hacer política tienen que optar a qué mundo quieren representar. Ello supone respetar el pluralismo que requiere la política y la democracia.

e) Que la democracia no es solo un conjunto de reglas ni un régimen para tener derechos sino también un sistema y un régimen para crear nuevos espacios (políticos, sociales, culturales, económicos) y así tener nuevos derechos. Un buen ejemplo son los movimientos de los “sin tierra” o “sin techo”. Ello no obvia un problema planteado hace muchos años por José Aricó: “cuál es la desembocadura institucional de los movimientos sociales”. Dicho en otras palabras, las reglas y las instituciones, que son importantes y vitales en una democracia, se construyen conflictivamente entre los de “arriba” y los de “abajo”. En este contexto tiene sentido la democracia participativa y/o directa sin dejar de lado la importancia y preponderancia de la representativa.

f) Que dejemos de usar “populismo” como si fuese una mala palabra. Si como dice Tanaka hay populismo de izquierda y de derecha, se puede concluir que populismo no es una ideología o un programa sino más bien una forma de “articulación” de la política, de creación de un “nosotros” distinto a los otros. Como bien dice Ernesto Laclau, sin el trazado de la división social no hay política, sino administración. Soy un convencido que en este país, además de administrar, se requiere hacer política, es decir, crear un “nosotros”, transformarlo y crear un nuevo orden. Si no, veamos lo que viene sucediendo en estos días.

g) Que la democracia no es solo consecuencia de un pacto entre las élites (menos en este país) sino más bien fruto de esta “confrontación política” entre estos dos “grupos”.

h) Que si bien hay que dejar de lado el llamado “protagonismo popular”, esta suerte de idealización del mundo popular, ello no implica olvidarse de la necesidad de construir una izquierda plebeya (o popular). Ello supone un cambio de su dirección y de su composición social y generacional.

Finalmente, me parece bien que comencemos a discutir cuál debe ser el futuro de la izquierda. La razón es muy simple, este país requiere de una izquierda no solo como un contrapeso a una derecha cada vez más autoritaria y amnésica –como lo demuestran los ataques a la CVR- sino también porque el país, como lo ha expresado la mayoría de peruanos en los últimos procesos electorales, necesita hace mucho tiempo un cambio si queremos preservar la democracia.

Nota:- Ahora que el fujimorismo ha pedido oficialmente que Alberto Fujimori sea indultado, espero que el gobierno no ceda a estas presiones. Hacerlo sería enterrar cualquier esperanza de cambio en este país. Un gigantesco retroceso.

Referencia
Propia



Alberto Adrianzén M.

Alberto Adrianzén M.

Disonancias

Parlamentario Andino

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