Que actúen los municipios

Queremos reiterar nuestra propuesta de una solución al grave problema del caos y la inseguridad del tránsito en nuestras ciudades, en momentos en que los partidos y el gobierno están, con razón, abocados a otro aspecto de la seguridad ciudadana, el de la agobiante amenaza de la delincuencia.

| 20 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 632 Lecturas
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Ya hemos dicho que el del tránsito es uno de los mayores problemas que padecen los ciudadanos de nuestra urbe, que sufren de un tránsito caótico, que con lamentable frecuencia cobra vidas entre conductores y ciudadanos de a pie, mientras el transporte sigue siendo insuficiente, sin calidad ni eficiencia.

El municipio ha puesto en marcha importantes planes para reformar el tránsito y el transporte y ha logrado avances significativos ante un problema que por su complejidad y su costo político sus antecesores prefirieron simplemente eludir, hay medidas que se deben poner de inmediato y que, además, pueden complementar esa reforma fundamental.

Se trata de encontrar la manera de lograr el elemental acatamiento de las normas y sobre todo el respeto a las reglas del tránsito y el transporte, pues sin ese acatamiento ningún plan podrá funcionar.

Teóricamente ese control tendría que estar a cargo de la policía, pero en los hechos esta tiene demasiadas preocupaciones con el combate a la delincuencia y el crimen organizado y es mejor que liberarla de una obligación que no está entre las prioridades de la seguridad ciudadana, lo que no disminuye su importancia.

En muchos países todo lo que concierne al tránsito y el transporte está en manos de los municipios, lo que podría darse en Lima y en el resto del país, para que el control, en las calles, sea responsabilidad del Serenazgo de cada distrito, previa y adecuadamente capacitado para el efecto.

De esa manera, la Policía Nacional podría dedicar todos sus esfuerzos a procurarnos seguridad y solo acudir, mediante protocolos muy claros y estrictos, a respaldar al municipio en incidentes de tránsito de mayor gravedad y complejidad.

Los gobiernos locales tienen pleno dominio y conocimiento de las características del problema en sus jurisdicciones y, en la medida que éstos afectan sus planes y el desarrollo de la administración edilicia, pondrán más celo en el cuidado de la observancia de las normas de tránsito y transporte.

La ciudadanía, en una jurisdicción de ámbito menor, podrá fiscalizar con mayor efectividad la labor municipal en este terreno, y las autoridades sabrán que el impacto electoral de lo que hagan será también directo.

Entregar toda la responsabilidad del tránsito a los municipios requiere por cierto de voluntad política concertada del Ejecutivo y el Congreso, así como niveles de concertación y compromiso de las fuerzas políticas.


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