Punto de quiebre

Según los que más saben sobre pedagogía, un enfoque en valores aplicado a la educación vial en el país, facilitaría el aprendizaje y permitiría internalizar conceptos para transformar la conducta de las personas (entiéndase niños y jóvenes) en su interacción en la vía pública.

| 25 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 452 Lecturas
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Los tiempos son diferentes, en esto no cabe duda, también se dice sobre nuestra colectividad y su carencia de valores a todo nivel y no es difícil evidenciarlo y más en nuestro tema, cuando día a día observamos lo que sucede en nuestras calles y pistas, conductores y peatones, usuarios y no usuarios de los servicios de transporte público, la ausencia de respeto por el otro, el incumplimiento de las normas, la poca conciencia del riesgo que nos lleva necesariamente a repensar sobre el tipo de concepto que tenemos sobre el valor de la vida. También son entendibles las consideraciones de los peruanos cuya manutención y la de sus familias dependen del servicio de transportar personas y que los sistemas que rigen las relaciones laborales (si es que se puede definir como “laboral” la no relación laboral) en esta actividad son perversos y que “promueven” conductas que lesionan permanentemente los derechos fundamentales de las personas. Pero también entiendo que debemos provocar el punto de quiebre que necesitamos como colectividad. Entonces, cómo introducir un programa de educación vial auténtico y sostenible en el tiempo y que realmente cambie, desde la raíz, el comportamiento de los ciudadanos en el espacio de todos. Amigos lectores, la base de un Programa de Educación Vial eficiente se sostiene en el principio del reconocimiento de la calidad de vida como un derecho fundamental, que nos conduce necesariamente a considerar el Valor de la Vida Humana como irrenunciable y justo. Hasta mañana.


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Federico Battifora

Rompemuelle