Publicidad es inversión

No soy un experto en publicidad pero sí tengo conocimiento de marketing, por lo que puedo permitirme dar algunas luces a aquellos congresistas que, por afanes meramente politiqueros y con una buena dosis de demagogia pretenden obligar al Estado a abstenerse de hacer publicidad para dar a conocer al país sus obras, planes y proyectos.

| 16 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 579 Lecturas
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Es importante aclarar al respecto que la publicidad, para las empresas es un esfuerzo destinado a hacer llegar el producto a través de información, persuasión y recuerdo, con lo cual, en el plano de la democracia, se traduce en “vender”, en el buen sentido de la palabra, ideas, metas y proyectos, comprometiendo a la ciudadanía en el ejercicio gubernamental.

Siendo las formas tradicionales de promoción más importantes la venta personal y las relaciones públicas, que en el caso de los gobiernos se expresan en la actividad política directa, la que desarrollan gobernantes, dirigentes y activistas con discursos, diálogos y declaraciones. Pero esas formas directas no tendrán eficiencia, ni en uno ni en otro caso, si no tienen el respaldo de la publicidad.

¿Qué pretenden estos enemigos de la publicidad? A la alcaldesa Susana Villarán la quieren revocar, valiéndose de que los limeños no conocen sus obras, a tal punto que ella misma ha reconocido como el mayor de sus errores el no haber publicitado sus obra, lo que aprovechan sus enemigos, enemigos también de la institucionalidad y el orden de la ciudad. Y esta bendita revocatoria, que aprovecha el citado error comunicacional, nos está costando a todos los peruanos 100 millones de soles y nos puede costar todavía más recursos que deben destinarse a fines sociales u otros objetivos de mayor utilidad.

¿Por qué pretenden impedir que el gobierno publicite su obra, sus programas y sus planes? ¿Acaso para después, como no pueden revocarlo, desestabilizarlo y derrocarlo aprovechando que la ciudadanía no conoce lo que hace?

También cabría preguntarse si es democrático amordazar al Estado e impedirle que cumpla la esencial obligación de mantener informado al pueblo sobre sus acciones y decisiones y privar a la ciudadanía del derecho de estar informado de lo que hacen sus gobernantes.

Es censurable la mezquindad y la insensatez, en nombre de intereses menudos y suicidas, de los inquisidores que invanden los fueros de otro poder del Estado, con la pretensión de bloquear la comunicación gubernamental, mientras son incapaces de cumplir sus obligaciones constitucionales, como la de designar al defensor del Pueblo y a los nuevos directores del Banco Central de Reserva y a los magistrados del Tribunal Constitucional. ◘


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