¿Prueba error?

Las últimas medidas de las autoridades norteamericanas parecen desesperadas. A toda costa pretenden evitar una mayor desaceleración del nivel de actividad económica. En dos semanas se ha lanzado un programa a favor del empleo, se ha anunciado un plan de reducción del déficit público a largo plazo y hace un par de días la Reserva Federal lanzó una acción de estímulo de US$ 400,000 millones. Sin embargo, las primeras reacciones de los mercados de valores a todas las propuestas han sido negativas.

| 23 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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El diagnóstico oficial revela una gran preocupación por los niveles de desempleo del 9.1%. En realidad las cifras son mayores ya que mucha gente se ha retirado del mercado laboral. El programa comprende US$ 447,000 millones, de los cuales US$ 240,000 millones se refieren al recorte de impuestos a la renta a los trabajadores en 2012 y a reducir gravámenes a las empresas que contraten nuevos empleados (US$ 4,000). El resto se orienta a mayores gastos en infraestructura de transporte, modernización de escuelas, extensión del seguro de desempleo y evitar despidos de profesores y trabajadores en los servicios de emergencia de los gobiernos estatales y locales. En la misma dirección, esta semana, para mejorar expectativas, se propuso reducir el déficit público en US$ 4 billones en los próximos diez años, de las cuales el 37.5% sería a través de mayores impuestos a los ricos y la diferencia a través de la reducción de gastos.

Este miércoles la FED estadounidense anunció la compra de bonos por US$ 400,000 millones para rebalancear su cartera de bonos de US$ 2.85 billones. No se trata de una mayor emisión de dinero, ya que se compran títulos con vencimientos entre 6 y 30 años para vender otros bonos por un monto equivalente de deuda por vencer en tres años o menos. De esta forma se procuraría menores tasas de interés para el largo plazo. Sin embargo, el mercado no espera un gran impacto de la medida ya que se trata de menos del 14% de la tenencia total de estos instrumentos financieros y se aplicaría recién el próximo año.

La crisis de los años treinta del siglo pasado implicó la caída del PBI real por cuatro años consecutivos entre 1930 y 1933. Todavía en 1938 volvió a caer en -3.4%. No se sabe si estas medidas serán capaces de revertir la tendencia negativa actual. Las propuestas por el lado del empleo y los anuncios de mayores tributos a los sectores de más altos ingresos van en la dirección correcta, ya que redistribuyen ingresos. Estas crearían más demanda de bienes de consumo y de capital. Sin embargo, todas dependen de la agenda y negociación política en la Cámara de Representantes y del Senado. Los dados han sido lanzados.




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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico

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