Pronuncie todas las sílabas

“Esor”, así se hace llamar por sus alumnos un preparador de postulantes a la universidad. Se presenta el primer día de clases y les pide que lo llamen así: “Esor”, palabra que es el resultado del mínimo esfuerzo al pronunciar “profesor” y este maestro, acostumbrado o cansado de que lo llamen así, optó finalmente por rebautizarse encontrando de paso una forma amablemente divertida de llamar la atención a sus alumnos sobre su pobre manera de hablar.

| 17 junio 2012 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Lo que pareciera solo un particular descuido propio de la juventud resulta cada vez más frecuente, en prácticamente todos los ambientes donde se comunica: social, familiar, laboral o educativo. Me llama la atención el poco interés en hablar con corrección, a menudo escucho a expositores de muy buen nivel terminar sus intervenciones agradeciendo los aplausos del público con un emocionado “chagracias”.

Es probable que quienes así se expresan sean también usuarios frecuentes de los “oe”, “tabien”, “paqué”, “araqué”, “mento” y seguramente entendamos qué nos quieren decir cuando así nos hablan, sin embargo estarán también comunicándonos su pobreza expresiva oral, es decir ser personas descuidadas.

Hablamos para hacernos entender, para comunicar y, qué duda cabe, cuando las palabras son mal pronunciadas no solo ensucian lo que decimos sino que muchas veces lo hacen difícil de entender y de que lo que invitamos a hacer no se haga como lo esperamos.

La mecánica de la boca es la responsable de la pronunciación. Labios, dientes, lengua, en un accionar conjunto se encargan de construir las palabras que utilizamos. Recordemos que las palabras están formadas por sílabas y también que cada una de ellas tiene una particular pronunciación, por lo tanto pronunciar correctamente una palabra obliga a pronunciar correctamente cada una de las sílabas que la conforman.

Pruebe decir en voz alta “chagracias” y verá que sus labios y dientes apenas se separan y también que su lengua casi no trabaja, está como en reposo. Pruebe ahora con la frase “muchas gracias”. Esfuércese por pronunciar correctamente todas las silabas y hágalo también en voz alta.

Comprobará como labios y dientes se separan y también como su lengua trabaja realizando una serie de acrobacias para en conjunto estos tres elementos pronunciar la frase.

Si después de este ejercicio nota y valora usted la diferencia entonces practíquelo cuantas veces pueda, con diferentes frases y con la lectura en voz alta de textos cortos, del tamaño de una página.

No olvide abrir bien la boca al pronunciar las palabras y hágalo recordando que si bien es importante saber qué se quiere decir, muchas veces resulta tanto o más importante el cómo es que lo decimos.

El uso correcto del lenguaje, hablado y escrito, le permitirá una comunicación verdaderamente efectiva. Lo ayudará a este propósito el pronunciar correctamente todas las palabras y, por supuesto, el conocer su exacto significado, sóolo así aseguraremos la precisión de nuestro mensaje.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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