Promesa de la “Gran Transformación” (1)

Después de 16 días del discurso del presidente Humala, no aparece en el horizonte ningún fragmento de lo que sería la “gran transformación” que es la promesa global del nuevo gobierno. ¿Cambiará el modelo de la economía? Todo indica que no. Dicen que lo nuevo será la voluntad política para que el modelo sea más “inclusivo”. La palabra inclusión se ha convertido en una especie de común denominador para cada una de las personas que, desde diversos horizontes políticos, se han reunido en el gabinete ministerial.

| 13 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.5k Lecturas
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Los voceros de los segmentos de la derecha en la política, la economía, la llamada “cultura” y los medios de comunicación”, han aprendido a agregar la palabrita inclusión a todo lo que es propiamente suyo sin tener nada que explicar y sonríen frente a un horizonte felizmente tranquilo para ellos, dejando atrás con la facilidad de siempre sus miedos, amenazas e insultos, aunque saben que la gravísima crisis del imperio norteamericano, su imperio, podría nublar sus esperanzas. Lo bueno sería que alguien desde el gobierno se atreviese a decir claramente lo que entienden por inclusión y respondan a las siguientes preguntas: ¿quién incluye a quién?, ¿qué diferencia hay entre inclusión y la vieja propuesta de integración?, e ¿inclusión para qué?

Parecía posible que el 28 de julio Ollanta Humala anunciaría un impuesto a las sobre ganancias de las multinacionales, particularmente de las empresas mineras, pero no dijo nada sobre el tema, salvo una respetuosísima y firme invocación para que sus dueños entiendan que deben ceder algo más del óbolo de compasión en 2005.

La prudencia no pudo haber sido mayor, tampoco el parecido con el gobierno de Alan García. Un viceministro neoliberal de economía del gobierno aprista en el cargo de ministro de economía y el jefe del programa de gobierno del PPC con su mismo puesto en el Banco Central de Reserva es una victoria de la derecha, un favor precioso, que no ha sido agradecido con la reciprocidad debida.

El mensaje es muy sencillo: el modelo de acumulación será el mismo. Se trata de seguir creciendo con por lo menos un 6 % anual. Lo nuevo, lo poco de nuevo será que al fin el malvado chorreo o goteo para el pueblo sea algo mayor que en el pasado, si el crecimiento lo permite.

Algunos millones más para los pobres serán suficientes para calmar los ánimos del pueblo que exige trabajo, dicen quienes se han aproximado desde la izquierda parlamentaria y alrededores al gobierno de Humala, alegres de participar por primera vez en un gobierno que sería de izquierda si es que se le ve con ojos de madurez y cansancio por haber esperado tanto tiempo. Sus rostros de alegría y esperanza trasmiten esta sensación de manera transparente.

A diferencia del pasado, no parece que vayan a radicalizar ni profundizar las contradicciones; por el contrario ofrecen su apoyo porque habría llegado para ellos y ellas la hora de participar en un gobierno, “ahora o nunca”.

El cuco del chavismo parece haber quedado atrás porque en materia económica el ejemplo a seguir es el de Lula y el PT brasileño. Que la derecha siga ganando lo que quiera y pueda y que haya un fondo para los pobres. Por el momento, no hay nada de la “Gran transformación”.


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Rodrigo Montoya Rojas

“Navegar Río Arriba”