Progreso e inclusión

Siempre sucede que cuando se firma un acuerdo, surgen voces que dicen que debió hacerse mejor, que se pudo conseguir mejores condiciones, que no debió incluirse tal cláusula o que había que esperar otro momento supuestamente más apropiado.

| 26 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 660 Lecturas
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Así ha ocurrido tras la renovación de tres de los contratos que permiten operar a Telefónica en el Perú y que están esencialmente referidos a telefonía móvil e Internet, y que son objeto de críticas de diversos sectores con los más variados argumentos, aunque coinciden en no cuestionar el hecho que se haya pactado extender esos servicios a los sectores más apartados, los municipios más pobres y a los beneficiarios de los programas sociales, así como policías y médicos que trabajan en zonas alejadas.

La incorporación de la Amazonía a un servicio de Internet moderno y otros alcances sociales complementan los términos acordados con la empresa española y tienen que ver con la necesidad de dotar de telefonía, Internet y otros avances inherentes a la modernidad, a toda la población peruana.

A diferencia de otras actividades problemáticas, esta expansión no depreda a la agricultura ni al agua, ni afecta al medio ambiente ni motiva conflictos sociales. Por el contrario, trae progreso e inclusión, desarrollo y bienestar, abriendo un enorme abanico de posibilidades a los ciudadanos hoy excluidos y aislados.

En virtud de ello, en principio, los alcances de los acuerdos se muestran a todas luces como positivos y atienden lo que es sin duda una grande y sentida necesidad social.

Otro aspecto que amerita un comentario es el hecho que un Estado serio como el nuestro no puede tener en el limbo de la indefinición un tema tan importante para el contexto de estabilidad e institucionalidad necesario para las inversiones y la imagen del país.

Y la renovación estaba pendiente desde hace cinco años, tiempo que la pasada administración gubernamental dejó pasar sin tomar decisiones, por desidia, por intereses o por simple cálculo político. Era ya hora de definiciones y así ha procedido el Ejecutivo.

Entre las objeciones se señala aspectos de la conducta empresarial de la compañía que no han sido satisfactorios para los usuarios, los que ahora, como bien afirma un legislador muy crítico de Telefónica, esta tiene la oportunidad para enmendar.

También ha habido cuestionamiento al hecho de haberse renovado el contrato sin que la empresa haya pagado una deuda tributaria que se ventila en el Poder Judicial. Estando ya en este foro, solo queda esperar que los tribunales apuren el proceso en marcha y dictaminen para que, de acuerdo a ley, las partes procedan a acatar el fallo, conforme a lo que determina la legislación peruana.


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