¿Proceso ahorro-inversión trunco?

Hay muchos que insisten en que todo va muy bien con relación al manejo macroeconómico del país. Están equivocados. Sin duda, la economía crece, pero se ha demostrado que el PBI en 2012 debió crecer más y no lo hizo como resultado de la política cambiaria y la despreocupación por la mayor desigualdad en la distribución funcional del ingreso. A estos problemas no solo se suma la inflación que carcome los ingresos reales de la población, bajos niveles de contratación de mano de obra, desequilibrios entre salarios reales y productividad, algunas tasas de interés activas reales elevadas, entre otros, sino que se está ampliando el desbalance entre el ahorro y la inversión. Este fenómeno podría imponer una restricción adicional al crecimiento de la economía.

| 08 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 873 Lecturas
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Desde los años noventa, en efecto, la inversión privada y pública rompió el récord en 2012 con un nivel de 26.9% del PBI, solo ligeramente superior al observado en 2008. Cuando se analiza lo ocurrido desde 1950, los niveles máximos se observaron en 1981 y 1982, seguidos por 1957 y 1958 en que la inversión total fue superior al 30% del PBI. Sin embargo, la inversión pública en 2012 fue equivalente al 5.2% del PBI, nivel inferior al 5.6% de 1955. Los niveles más altos para la inversión pública se observaron en 1982 con 9.8% del PBI y en 1976. Los más bajos fueron entre 1950-1951 y en el gobierno del Pdte. Toledo. Llama también la atención los menores niveles de ahorro del sector privado, a pesar de que el excedente de explotación logra una mayor participación en el PBI y los mayores niveles de ahorro externo como resultado del mayor déficit en la balanza en cuenta corriente de la balanza de pagos.

En 2012 el ahorro privado fue de 15.6% del PBI, valor inferior al observado durante todos los años del Siglo XXI, a excepción del año 2009, en que es ligeramente menor como resultado de la crisis internacional. Los niveles récord del ahorro privado superior al 20% del PBI fueron entre 1978-1983 y 1988-1989. El mayor componente importado de la inversión y los mayores niveles de financiamiento externo quedan registrados en un ahorro externo del 3.6% del PBI, solo inferior al valor observado en 2008.

Tanto en la lógica neoclásica donde el ahorro determina la inversión, como en la lógica keynesiana donde la inversión determina el ahorro, es negativo que se reduzca el ahorro privado. El mayor ahorro externo no es más que un desequilibrio en la balanza en cuenta corriente financiado por la cuenta financiera que lo hace posible, pero que filtra nuestra demanda hacia afuera. Asimismo, por el menor multiplicador del gasto, tiene el efecto negativo de reducir el producto e ingreso que a su vez reduce el ahorro. Para que este último aumente se requiere de mayor frugalidad de la clase propietaria, más capacidad para producir bienes de capital locales y más inversión.


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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico