¿Problema cambiario resuelto?

Ya era hora que el titular del BCRP y MEF reconocieran que había un problema con la apreciación pronunciada del nuevo sol. ¡Enhorabuena! Esto es el primer gran avance. Sin embargo, el comentario del presidente del BCRP nos deja preocupados, ya que elude comentar todas las implicaciones del fenómeno cambiario. Para él, si el tipo de cambio va más allá de los fundamentos, solo significa que va rebotar. Al respecto, si en el diagnóstico hay insuficiencias, también los habrá en las propuestas. En el lado del MEF hay planteamientos interesantes como el adquirir US$ 4,000 millones en el mercado de divisas. Sin embargo, ¿es pedir demasiado que ambas autoridades reconozcan que estamos bajo el síndrome de la enfermedad holandesa, donde la heterogénea productividad del sector exportador es un elemento problemático?

| 02 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 674 Lecturas
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Algunas de las propuestas sugeridas por el BCRP y MEF tienen problemas. Todas comparten el objetivo de reducir la oferta interna de divisas o aumentar su demanda, pero generan distorsiones en otras esferas. En el caso de suspender las emisiones de bonos internacionales, como las de Cofide, Mivivienda y otras privadas, se afectarían sus proyectos de expansión, afectando los procesos ahorro-inversión. Se sacrifica el largo por el corto plazo. La elevación de los límites de inversiones de las AFPs en el exterior exportaría el ahorro doméstico. No se debe olvidar que estas empresas tienen el 36% de todo el ahorro doméstico, equivalente al 50% del crédito total del sistema financiero. El prepago de la deuda pública externa no tiene mucho sentido cuando los niveles de endeudamiento están por debajo de los estándares internacionales. Aumentar las aportaciones del país al BID, Banco Mundial o FMI solo serviría para consolidar al capital financiero internacional.

Ninguna de nuestras autoridades dice qué hacer con la mayor disponibilidad de divisas que se acumularían en el BCRP y en el Banco de la Nación. El BCRP ya tiene un monto superior de reservas internacionales superior al doble de los estándares internacionales de acuerdo a criterios del FMI. Los excesos de reservas deben ser canalizados directa e indirectamente hacia inversiones productivas en moneda extranjera. Hay buenos proyectos intensivos en divisas que pueden ser ejecutados en los diferentes sectores productivos. También se debe ampliar la cartera de proyectos con una perspectiva de largo plazo.

Nuestras autoridades todavía no llaman las cosas por su nombre. La semana pasada mientras aquí estaban envueltos en muchas dudas, el presidente del Banco Central de Chile, Rodrigo Vergara, declaraba que si la moneda se mantiene apreciada por periodos largos, puede dañar la base industrial del país. Tampoco deben olvidar que la enfermedad holandesa se resuelve con más productividad para el sector exportador menos competitivo y con impuestos al más rentable. Nosotros los llamaríamos impuestos a las exportaciones tradicionales y otros a las ganancias extraordinarias de las empresas mineras.


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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico

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