Primero los chilenos que Roncagliolo

No voy a empezar por la cuestión de forma, aunque no se puede negar que la diplomacia es una ciencia de las formas, pero en el caso de la fragata el peor error de todos hubiera sido no advertir aunque fuese contra el reloj que lo que la nave inglesa traía a nuestra costa era una desavenencia crítica no solo con Argentina sino con todo el bloque del Atlántico y Unasur.

| 21 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.8k Lecturas
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Puede hasta que sea un poco de “papelón” el que ha hecho Torre Tagle ante Londres, sobre todo apenas a una semana de la visita del canciller inglés a Lima. Pero un papelonazo, muchísimo peor, hubiera sido que Chile saque ventaja de una burrada peruana para aparecer como el nuevo aliado de la Argentina en esta fase de la disputa por Las Malvinas. Hace unos días Piñera inició un viraje histórico desde la vieja posición pinochetista que colaboró con la guerra imperialista de los británicos y festejó su victoria como propia, y se presentó ante la Kirchner para darle su respaldo en su demanda de soberanía aún a costa de un distanciamiento con la isla europea.

Si los peruanos no anticiparon la maniobra de Santiago está muy mal, pero si hubieran dejado que alcance pleno éxito hubiera sido muchísimo más grave. En el camino a la resolución de La Haya, la diplomacia chilena está trabajando la construcción de nuevas alianzas en Suramérica y al Perú le debe importar un huevo quedar mal con los ingleses, lo que no va a pasar de un malestar temporal; en cambio rifarse a la Argentina o volver a eso de la venta de armas de Menem a Ecuador para justificar un barco de guerra que va a Las Malvinas en nuestras aguas, es estupidez. Y la estulticia en política internacional puede equivaler a algo mucho peor que eso.

La línea que ayer distinguía a los diarios de la derecha pidiendo la cabeza del canciller por haberle pisado el callo –cierto que torpemente-, al viejo imperio de los mares, explicita un espíritu colonial que la Derecha Bruta y Achorada suele mantener en una discreta sombra. En 1982, casi nadie apoyó a los ingleses, porque era rochoso hacerlo en un país donde la gente marchaba por la calles apoyando a los argentinos. Pero, como se ve, si ese año hubiera habido torpezas diplomáticas le volteaban el partido a Belaunde, eludiendo el núcleo real del problema: la presencia de una potencia europea en el mar de Suramérica a muchos años de proclamado el fin del colonialismo. Estoy seguro que los tres tabloides de la derecha extrema creen muy sinceramente que Las Malvinas siempre van a ser británicas porque siempre vamos a bajar la cabeza ante los gringos del norte.

Más aún, no creen nada en la unidad de nuestros pueblos o como diría ese eximio internacionalista contemporáneo llamado Alan García Pérez, eso es andar pensando en juntarse con la gente del barrio, cuando de lo que se trata es de ser un socio, aunque chiquito, de los grandes del mundo, que son los que tienen la plata. El incidente de la fragata apunta a convertirse en el problema post Antauro y la cabeza de Roncagliolo va a ser pedida en todos los tonos. El problema sería si, por las presiones, Ollanta finalmente entregara a su canciller. Ese punto volvería el caso a cero. Sería como tener la fragata sin fragata. Es decir echar a perder lo que queda de política internacional progresista en el gobierno. Así que no creo que Ollanta haga eso.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista