Prensa británica y regulación

Los medios y su gran poder están en el centro del debate en la región y el mundo. Tenemos en agenda la propuesta mexicana de reforma mediática, el debate en la OEA y sobre todo el revuelo causado en el Reino Unido por la propuesta de regulación mediática pactada por los tres grandes partidos políticos del país.

| 25 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 579 Lecturas
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Los periódicos deben decidir si la aceptarán o se enfrentarán a “castigos ejemplares” si se quedan fuera. Algunos sectores la critican como ataque a la libertad de expresión pero gran parte de la población la considera oportuna y necesaria ante los excesos del sensacionalismo que frecuentemente cruza la línea de lo permitido en Gran Bretaña.

Los patronos de la prensa están proponiendo formar su propio organismo regulador. Rechazan ser multados hasta con un millón de libras ante la exigencia de mayor requerimiento de cumplimientos. Aunque es cierto que mayores poderes de regulación parecen inevitables dada la ineficiencia del anterior regulador, la Comisión de Quejas de la Prensa.

La decisión de David Cameron de crear un supervisor independiente que controle a la prensa es considerada de imprevisibles consecuencias en un país como el Reino Unido que de un lado prohija la calidad e independencia de la BBC y de los canales públicos de radio y televisión y de otro lado tiene tradición de prensa sensacionalista como la del tabloide News of the World de propiedad de Rupert Murdoch que debió cerrarlo por sus excesos.

Justamente la creación de un supervisor independiente es el resultado del Informe Leveson, surgido de la comisión parlamentaria que investigó el escándalo de las escuchas del News a políticos, escritores, actores y empresarios, víctimas de esta inmoral e ilegal forma de trabajar de sus periodistas. Este medio vendía 2,8 millones por semana y ha sido reemplazado por The Sun on Sunday, con similar línea editorial.

Las opiniones se dividen. Es cierto que hay que poner límites a cierta prensa abusiva, pero lo peor sería erosionar la libertad de prensa en una de las democracias más antiguas del mundo. Por eso la mejor opción sigue siendo la de autorregularse con Códigos de Ética propios y a partir de un Defensor del Lector o de la Audiencia que vigile su cumplimiento. La democracia depende de una sociedad bien informada, y el mejor periodismo de la existencia de frenos y contrapesos y de la libertad de prensa.

En esta línea va mi libro DIOSES, DIABLOS Y FIERAS, periodistas en el siglo XXI, presentado recientemente en el Congreso. Con él propiciamos una mayor credibilidad de la prensa y de los medios con base en su independencia y profesionalidad a partir de un periodismo de calidad que haga respetar el derecho a la información de la sociedad.

Unas palabras de agradecimiento al Fondo Editorial del Congreso y a Yehude Simon, Beto Adrianzén y César Campos que lo comentaron. En especial a Paco Miró Quesada Rada, quien señaló en el prólogo, y ante el auditorio, que DIOSES, DIABLOS Y FIERAS, es un libro que marcará un hito en la literatura sobre periodismo en el país y en la región. Mil gracias.


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