PPC: las cuentas claras

La continuidad de Susana Villarán al frente de Lima se debe a una serie de factores. De hecho, es relevante el aporte en el tramo final de la campaña de Lourdes Flores, que empuja al PPC al NO, y expresa una decisión a contracorriente en la política peruana: asumir riesgos en contra del sentido común imperante.

| 07 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
PPC: las cuentas claras
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Metida de pata histórica

Es alucinante que la propia Lourdes reconozca el valor de Javier Diez Canseco asistiendo al reconocimiento y declarando más allá de ojerizas ideológicas, y algunos desubicados congresistas pepecistas hayan votado a favor de sancionarlo, como Luis Galarreta y Marisol Pérez Tello, en fin (otros se ausentaron).
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Bien por Lourdes que pudo reorientar drásticamente la posición de la mayoría de los regidores del PPC que durante los dos años anteriores se prestaron, impulsaron o hicieron de caja de resonancia de la ojeriza contra la alcaldesa.

La oposición encabezada por el PPC en el concejo de Lima expresó inexperiencia y hasta provocación. Están frescas las imágenes de algunos de sus regidores armando escándalos en los salones municipales, las continuas entrevistas a Alberto Valenzuela en Correo o en Sin Medias Tintas, que más que para informar o sentar posición, contribuían al libreto demoledor.

Esta orientación se diferencia de que parece haber esperado su momento para aflorar en la bancada, expresada por Pablo Secada, que más allá de la posición ideológica (que habrá que discutir en otro momento) fue ajena al aprovechamiento político.

Lo que quiero expresar es que hubo una corriente en la bancada municipal del PPC que desde el inicio de la gestión de Susana apostó a debilitar la gestión, y Lourdes Flores tuvo que llegar a poner orden. Tanto así que el propio Raúl Castro (el limeño, no el cubano), días antes de presentar a Fuerza Social el famoso Pacto por Lima, se orientaba claramente a favor de que el PPC respaldara el SI (revisen las entrevistas sobre todo una de inicios de año en RPP). En todo caso, si de liderazgos se trata, el de Lourdes demostró que es capaz de controlar las cabezas calientes del partido, que llegaron a votar a favor de un alucinante pedido de vacancia de Susana.

Lo que resulta lamentable y no se puede dejar de señalar, es este ángulo patriarcal y aristocrático de la visión de Luis Bedoya Reyes (Caretas 2275) sobre su decisión de apoyar a Susana.

Las palabras hablan por sí solas: “El Chancho Villarán que fue alcalde de San Isidro era muy cercano. Y con la familia De la Puente y Lavalle he tenido una amistad continuada. Entonces el nombre de Susana no me fue extraño. Grande fue la sorpresa cuando me enteré de que alguna amistad tenía con mis hijas… Y al año y medio ya me vapulean a esta pobre mujer… Yo no conocía a la señora Susana. Tenía el recuerdo del apellido y una amistad por un lado y otro que de alguna manera obliga. Por eso me metí en la danza…”

Quizá esta disputa por la orientación del PPC, en la que chocan la apuesta arriesgada y principista de Lourdes, la agitación de los novatos regidores por ganar cámaras y titulares, la perspectiva liberal institucional y el conservadurismo ultraconservador, sea la que el partido deba resolver de cara al 2016 si no quiere terminar nuevamente superado por otro auquénido de Harvard, por el pecado y no delito de uno de sus más connotados líderes, o por el error inaceptable de Lourdes al haber aceptado ser presidenta de la empresa de uno de los presuntos (presunto es un decir) mayores narcotraficantes del país. Sí Lourdes, si quieres ser presidenta de nuestro país, esperamos las disculpas por el caso Cataño.

Ya que hablamos de las corrientes que pujan al interior del PPC, es indicativo que el denominado Pacto por Lima que condicionó el apoyó al NO (ninguna otra fuerza condicionó su apoyo) tuviera como primer punto: “La defensa de la familia”. Así como a la izquierda se le pide aclarar y deslindar sobre alguno de sus fundamentos, a la derecha conservadora es hora de exigirle que deje de lado esa visión medieval sobre la orientación sexual y la manera en que la gente opta por vivir y hacer con su vida lo que desee. ¿Qué de liberal puede tener la mentada defensa de la familia?, ¿Secada y De Pomar podrían ponerse de acuerdo?

Como ya se ha señalado, estamos en la etapa de construcción de los relatos de la revocatoria del 17 de marzo, y por eso la necesidad de tener el panorama completo. Ante una derecha política y mediática que olímpicamente desconoce que el tremendo repunte (¿único en nuestra historia electoral?) de Susana y del NO, y que este se construyó sobre la base de miles de activistas y voluntades hoy evaporadas del análisis, con mayor razón contextualizar lo ocurrido.

Otra forma de ver lo sucedido: el NO remontó el 21% de apoyo y lo convirtió en 45% a fuerza del empuje de miles de activistas y de sus propias fuerzas, y al final llegaron otros que se treparon al carro sumando unos puntitos. ¿No va, no?


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Alexandro Saco

Análisis

Colaborador