Poner ya... ¡la política al mando!

Nadie podría oponerse a que la CGTP, que representa a decenas de miles de trabajadores asalariados y sindicalizados, se reúna a dialogar con sus empleadores, sean estos privados, o estatales.

| 02 marzo 2009 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 585 Lecturas
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Pero guarda allí con eso; el grave, muy grave, problema actual está en haber puesto desde el inicio y por más de un año… a la cabeza política de la Coordinadora Político Social, CPS, -integrada por las principales organizaciones políticas del campo popular y también por las centrales sindicales- al presidente de la CGTP, Mario Huamán.

Huamán, buen compañero, buen dirigente sindical. Simplemente no es, ni debiera ser, ni debiera pretender ser, ni debe ser interpretado como si fuese… el Jefe Político del Campo Popular. Pero lo ha venido siendo, ya más de un año. Puesto en esa función y defendido en ella por la hegemonía (ganada “a la antigua” en la CPS) por los dos PC. Allí está el detalle.

Huamán ahora dialoga con Simon. Así sea. Han constituido cinco mesas de diálogo… dialogadores, dialogantes, dialoguistas, dialogueros. Confundirán, dispersarán, conciliarán, pues.

La cosa es seria, y está bien brava. Es que la CGTP y demás dialogadores, a-rras-tran po-lí-ti-ca-men-te de ma-ne-ra ne-ga-ti-va tras del aparentemente inocente ejercicio de examinar los problemas conversando entre las partes en conflicto… a casi toda la dirección política del Campo Popular.

¡Conveagro no se queda atrás, también dialoga! Han reaparecido los organizadores de “mesas de diálogo agrario”. Son apristas y dialoguistas. Una mesa por producto: una para el algodón, otra para el maíz, una tercera para el trigo, una cuarta para el aceite… así…, infinitas.

Después del proceso de Tomas de Tierra de Andahuaylas, en 1974 , que consagró y confirmó las tomas de 69 haciendas, y se las arrebató para siempre al gamonalismo, e impulsó el proceso en todo el país… hubo un diálogo, posterior a la acción; no un diálogo-en-frío, helado, como ahora. La acción quedó entonces reconocida en el diálogo, y el diálogo plasmado en las actas. Y para hacer respetar las actas… el campesinado movilizado. Y como era justo, el campesinado se armó. Constituyó milicias con huaracas y picas; armas incipientes, apenas más que un puño cerrado que es también un arma. La tierra no regresó a manos de los latifundistas… quedó con el campesinado. Se trenzó entonces.

Y en tiempos actuales… el diálogo del Aidesep, con el presidente del Congreso, [después de la toma del puente de Corral Quemado por cinco mil nativos awajun y huambisas con las armas que les son propias: flechas y picas], fue exitoso porque atrás había lo otro. Lograron su objetivo porque supieron también trenzar.

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Ricardo Letts

Opinión

Político