Poemleitor XXXV

El entrañable poeta César Calvo escribía las palabras como nadie. Cierro el “Pedestal para Nadie”, libro suyo que mereció una mención en el premio Casa de las Américas, en Cuba, allá por el 1971.

| 20 octubre 2009 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 503 Lecturas
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Con dicha lectura, su sombra visitó mi morada, ayer, posándose sobre el dintel como un gato arácnido con alas de dura ayahuasca -de cabeza-, con la cola apuntando hacia mi nariz. Me dijo, con voz estruendosa: “Malpal, no te cantarás una María Landó, pero métele a los poemleitors, esos que navegan como motos acuáticas en este mar de boyas del periodismo nacional”. Yeah, es hora de subir a mi malapalarider a una montaña rusa para que encuentre nius malas palabras guisadas. Y acá voy: No sé por qué el rostro de César Gutiérrez me hace recordar al fiel amigo de Shaggy. Check it out a ese perricóptero, más empantanado que otaku antes de la ducha. Sigan el camino invisible de las paraditas, sabiduría pura chanfainiak: el de las moscas y sus autopistas de información de sabores. Aléjense de las mariposas. El otro día fui a ver la película “El Delfín” y me dio ganas de comer harto muchame. Ya sacaba mi cuchillo de cocina –sorrytos, amantes de los animales, escuché a Diego Torres de soundtrack…comprender, deben-. La mejor colección de G.I.JOE se encuentra en galerías Arenales pero Serpentor acaba de cargar al Señor de los Milagros, así no corre, pe, ¿no? Javier Velásquez Quesquén tiene un hermano que ganó caletamente varios contratos, en contra de la ley –esa que prohíbe a los familiares de los funcionarios públicos y del gobierno tener negocios con organismos del Estado-; y sigue siendo premier. País de lobis, Perú, campeón mundial. A veces pienso que no hay gente en Lima: que los sujetos que se mueven tienen heads de aquaviches con botas sexopontanius; papa a la huancainiak con yines rotos; santísima trinidad de lomo salteired al wok, ilumíname. Por qué fakin no sonríen (¿por el bolsillo cerrado?)…se ven con tristeza andina, pero felizmente el postre cura todo, chantigeek, no al softcore de Marge Simpson (devuelve la Playboy, nomás; se esperaba la flor rotunda). Ya lo hice, querido vate. Saludos a Luis Hernández en el más acá. Ese Calvo, caray. Su libro de pasta verde siempre me acompañaba dentro de mi toxic mochila, mientras pasaban hartos días de mora con ese libro traído desde la universidad. Veredicto Gato PoP: Mi país es tan grande en poetas, y tanto o más en corruptos. Yo no entiendo nadita.


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Luis Torres Montero

Malas palabras

www.malaspalabras.pe

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