Poder se escribe con jota

En mi viejo barrio de niñez y juventud, malecón Junín en Barranco para mayores señas, nuestras reuniones de sociedad de la esquina conocieron de inquietudes, sueños, curiosidades, malicias y de mucho más.

| 27 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
1347

Encuentros general e interminablemente nocturnos, por cierto aderezados por vocerío y gestualidad propia del descontrol de nuestras emociones, voces y rostros que siguen dando vueltas y habitando mi memoria. De esos maravillosos encuentros filosóficos extraigo desde el recuerdo una frase para servirme de ella en esta entrega: muchachos, en el Perú la palabra poder se escribe con jota ¡joder! Los años siguientes a esa primera noticia me han permitido comprobar casi a diario la veracidad de esa temprana afirmación.

Aquí va una comprobación primera: hace algunos años conocimos por la noticia periodística el rostro y el nombre de una mujer, esposa de una autoridad regional, que se había mandado hacer tarjetas de visita con el título de Primera Dama del Gobierno Regional, pocos días después conocimos el rostro y los nombres de las otras veintitantas primeras damas regionales. Es increíble como la tentación del poder puede contagiar tan rápido, las tarjetas llegaron más rápido que la misma descentralización. La primera dama, como huachafamente llamamos a la esposa del primer mandatario de turno, cargo que por supuesto no existe formalmente pero que algún poder debe ejercer, se multiplicó en imágenes como por arte de magia a lo largo y ancho del país.

El ejercicio de poder requiere de símbolos casi siempre visuales para poder ser reconocido primero y ejercido después. Un policía, por ejemplo, para ejercer su poder, tiene que estar vestido de policía, hablar como policía y llevar el arma de reglamento, de no ser así podríamos fácilmente ignorarlo o ningunearlo, aunque en algunas ocasiones se le maltrata y se le ignora incluso en su propio terreno, la estación de policía, como hemos podido comprobar en el reciente video en que un vocal superior de Puno increpa, amenaza, insulta, reta grotescamente al mismísimo comisario. Esto sí que es ejercer poder con jota. A este amenazante vocal superior debiéramos por lo menos reclasificarlo como vocal inferior.

Otra conocida manifestación de pequeños poderes, de uso y abuso del poder, la constituyen los guachimanes, estos señores que van simbólicamente vestidos de marrón, color que se relaciona adecuadamente con el ejercicio de poder y sobre el que ofrezco ampliar en otra entrega. Pruebe usted amigo lector hacer entrar en razón a un guachimán que no le permite el paso a una institución a la que usted va de visita, si lo logra será a cambio de su dignidad, la suya y no la del guachimán, la que de seguro terminará trapeando el suelo.

Propongo que el ejercicio de poder debiera ser intercambiado y ejercido equitativamente por toda la sociedad así todos tendríamos la oportunidad alguna vez de poder escribirlo con jota.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | | | | | |


...

Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista