Pobre mercado neoliberal

En el 2007 ingresaron al Perú 2,900 millones de dólares de remesas de peruanos que viven en el exterior, equivalentes al 3% del PBI, al 40% de la inversión extranjera directa y a un 90% de la inversión que el gobierno programó para este año. (Informes del BID y el Banco Mundial, Día 1, El Comercio, 9jun08, pag. 16)

Por Diario La Primera | 25 set 2008 |    

La paradoja es que los pobres y las clases medias que emigraron en busca de mejores condiciones de vida, al asumir los costos de sus familias en el Perú, son de los que más invierten en la lucha contra la pobreza en este país, incluidos los ricos.

Continuando con las paradojas, nuestros migrantes a Estados Unidos, también tienen que pagar los errores y la corrupción de los grandes capitalistas a quienes el gobierno de Bush quiere premiar con 700 mil millones de dólares para amortiguar la grave crisis financiera que provocaron.

El Congreso de Estados Unidos está exigiendo que le autoricen al presidente a destinar esa cantidad de recursos para compensar a los responsables de esta descomunal crisis provocada por la quiebra de grandes bancos, empresas inmobiliarias y aseguradoras, que no son sólo estadounidenses sino parte de la aventura global capitalista.

¿Pero quiénes son, para este presidente, las víctimas a las que quiere salvar? Pues los propietarios de esas gigantescas empresas transnacionales, los grandes especuladores y otros multimillonarios a los que ofrecerá, como solución, una nueva estafa a los contribuyentes.

En verdad, no son las víctimas sino los responsables de la crisis, los que prestaron enormes sumas de dinero sin exigir un respaldo razonable, los vivos del negocio de corto plazo. En verdad no hay hipotecas basura sino políticos y empresarios basura que hacen hipotecas y que utilizan sus vínculos con el Estado para facilitar sus desmanes.

Las verdaderas víctimas son los millones de gente trabajadora que ha perdido o casi perdido sus casas, sus ahorros y sus inversiones y que no son ayudados a obtener facilidades ni salvataje para salir de esta situación.

El gobierno estadounidense “generosamente” va a financiar a la empresa privada para no dejarla sola ante este colapso. Al final, el Estado interviene para salvar de las consecuencias de sus errores a la empresa privada derrochando miles de millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos y, de paso, haciendo añicos los principios del libre mercado, pero no los del neoliberalismo, porque éste nunca tuvo principios.

Ojalá pronto terminemos con el peor error de la guerra fría: enfrentar como enemigos irreconciliables al Estado y al mercado midiendo el éxito por el sometimiento de uno al otro.

Hay que reconocer, sin mezquindades, que un importante logro de George W. Bush ha sido convertir la globalización en la “bobalización”.


    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

    Opinión

    Columnista