PNP y la seguridad vecinal

1).- Los últimos y espectaculares hechos perpetrados por avezados delincuentes en una céntrica notaría de la capital, no deberían ocultar o pasar a un segundo plano la discusión de fondo: cómo reformar la estrategia de la lucha contra la inseguridad ciudadana en el país. Las medidas inmediatistas, y presionadas por las circunstancias, no son el mejor camino. Es cierto que el problema no es fácil de resolver; se requiere analizarlo en profundidad, desde diferentes ángulos, y aprendiendo de los innumerables errores cometidos en el pasado. Iniciar así un proceso de reformas, audaz y de largo plazo. Iniciarlo con cautela y no de manera atolondrada ¿Recuerdan las dos sesiones del CONASEC al mando del presidente Humala dando órdenes a sus miembros ante las cámaras de la TV?

| 25 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 912 Lecturas
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2).-Así como durante los años 80 del siglo pasado, la irrupción del terrorismo hizo que por entonces las Fuerzas Policiales tuvieran que replantearse su organización, prioridades y forma de actuar, ahora superada ya esta amenaza después de 30 años, nos encontramos acechados por una nueva y creciente inseguridad ciudadana. La presencia del narcotráfico tiene mucho que ver. Según la procuraduría antidrogas, se calcula en siete mil millones de dólares el lavado de dinero proveniente de la cocaína; pueblos y ciudades del interior crecen al amparo de esta economía ilegal. Junto con la corrupción de autoridades, civiles y uniformadas, el chantaje y el sicariato.

Los “ajustes de cuentas” empiezan a ser pan de cada día. Menores de edad, sin trabajo y sin porvenir, son atraídos por la delincuencia armada. Son el otro lado de los delincuentes de cuello y corbata. Por eso, cuando se capturan a estas bandas, junto con las armas se encuentra los “quetes” de pasta de cocaína. Constituyen la base de donde se expande el ámbito del crimen organizado, “marcas” incluidos.

La PNP debe de enfrentarlo, junto con todo el Estado, con sus organismos especializados. La debilidad de la Dirandro no es por falta de recursos. Potenciar la Dirincri es la voz, como antes se hizo con la Dincote. Aunque siempre el tema de la moral institucional está presente.

3).- ¿Cómo se inician estos delincuentes? ¿Cuál es su escuela primaria? Comienzan como pirañitas en los mercados y zonas desprotegidas, pandillas y barras bravas, violencia familiar y sexual, robo de autopartes a pedido; faltas y delitos contra la moral y buena costumbres, escaperos, robo al interior de casas, etc, etc. Es decir, como delincuentes primarios, que poco a poco van escalonando la cumbre del delito y la violencia. En estos casos, las comisarías tienen en la Seguridad Vecinal y su carácter preventivo, la responsabilidad central. Y para esto, lograr el acercamiento de los policías con los vecinos es fundamental, para ganar su confianza. Las juntas vecinales no bastan. Se requiere empoderar a los vecinos. La opinión de los vecinos, vía encuestas de la municipalidad, por ejemplo, sobre el resultado de sus denuncias presentadas en la comisaría, se debiera considerar para el ascenso de los comisarios Algunos consideran que así se enfrentaría al alcalde y el comisario. Tonterías. Cada uno en su sitio, y cumpliendo sus responsabilidades.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista