Planeación en perspectiva comparada

La planeación gubernamental del Perú, en una perspectiva internacional comparada, está en desventaja. Desde la década de los años noventa perdió espacios en muchos países de América Latina para cederlo, según los neoliberales, al mercado que lo resolvía todo.

| 06 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Sólo en México y Perú desapareció totalmente. En 1992 el régimen Fujimorista le dio el jaque mate al disolver el Instituto Nacional de Planificación creado en 1962. Se cancelaron sus funciones básicas y las complementarias fueron fraccionadas en un conjunto de instituciones minúsculas que no pudieran hacer contrapeso alguno al MEF. El Acuerdo Nacional rehabilitó la importancia de la función planificadora en 2002, pero recién pudo renacer extremadamente débil seis años después en 2008.

A diferencia del Perú, en la mayoría de los países de América Latina la planeación se realiza desde un ministerio u otra institución con rango ministerial. En Bolivia es el Ministerio de Planificación del Desarrollo. En Colombia es el poderoso Departamento Nacional de Planeación. En Brasil es el Ministerio de Planeamiento, Presupuesto y Gestión Pública, mismo que cuenta con su propio instituto de investigación, IPEA con más de 500 funcionarios altamente especializados. En Ecuador, el SENPLADES se encarga de la planeación, presupuesto, programación de la inversión pública, la modernización del Estado, la gestión estratégica de las empresas públicas y depende directamente del Presidente de la República. En Costa Rica es el Ministerio de Planificación Nacional y de Política Económica. Solo Chile ha retrocedido al convertir al MIDEPLAN en un equivalente al MIDIS.

Durante siete meses se repitió, en privado y en público, que tenemos una planeación minusválida. Aquí no vale lo de las capacidades diferentes. Una planeación sin capacidad de concreción en lo presupuestal, sin capacidad de participar en la programación de la inversión pública o de opinar en el caso de la privada en las asociaciones públicas-privadas sirve para poco. Una planeación que no participa en el Consejo de Ministros analizando las decisiones de corto plazo en una perspectiva de mediano y largo plazo es como un hermoso cuadro decorativo que sólo sirve para gratificar el espíritu.

En enero de 2012, a la par que se avanzaba en la actualización del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional con metas al 2016 y 2021, se fortalecía internamente y empoderaba a la planeación a nivel regional y nacional, se presentó formalmente la propuesta de reestructuración del sistema de planeación. Una planeación sin brazos es inútil e implica mayores espacios para el mercado y la inercia. No hay que olvidar que el planeamiento es un método de intervención para producir cambios en el curso tendencial de los eventos.


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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico