Pescado podrido en Paita

Cómo olerá a pescado podrido lo de la concesión del terminal portuario de Paita, que el mismísimo congresista Luis Negreiros Criado, aprista de los honrados e hijo de un mártir asesinado por una dictadura derechista que hoy aplaudiría al doctor García, ha tenido que mandarle un oficio al ministro de Transportes y Comunicaciones expresando sus sospechas, su desazón y su estupor.

Por Diario La Primera | 20 agosto 2009 |  1.1k 
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El oficio tiene fecha 12 de agosto del 2009 y no deja lugar a dudas respecto de la ilegalidad de la medida, de la festinación de los trámites, del hedor que despide toda esa operación apadrinada por el señor Cornejo, el hombre que dirigiera, en los tiempos de Ali Babá, la cueva mágica del ICE (Instituto de Comercio Exterior), donde todas las vacas lecheras decían mmmmuuuucccc mientras las ordeñaban.

Cito textualmente un párrafo del oficio de Luis Negreiros al ministro de Transportes:

“Sin embargo, con la expedición del Decreto Supremo 032-2009-MTC es posible comprender que la posición de su Ministerio y de las entidades que han tenido participación en la decisión de aprobar el Contrato de Concesión...asumirán su respectiva responsabilidad ante el País por el perjuicio que sufrirían los intereses del Estado...y particularmente por el maltrato de las normas legales antes señaladas, asunto éste al que limitaré mis comentarios por la presente comunicación, antes que asumir un silencio que me haría culpable y partícipe de la inconstitucionalidad e ilegalidad derivadas de que se vaya a perpetrar una acción criticada por la mayoría de los peruanos...”

Más allá del estilo pedregoso y obreril, hay que decir que Negreiros sigue siendo aprista. Es más: es uno de los pocos apristas que sobreviven, dignísimos y ninguneados, en esa célula parlamentaria dispuesta a ser el felpudo del doctor García. Y precisamente como aprista es que se dirige al ministro Cornejo.

Porque lo de Paita es de juzgado de guardia. Y los que están en esa danza, empezando por la ugly people de Proinversión, irán desfilando por el ministerio público cuando este régimen termine y el cielo escampe.

Negreiros Criado se escandaliza, con toda razón, al enterarse de que el Ingreso Mínimo Anual Garantizado (IMAG) para los compradores de Paita –un consorcio de capitales privados portugueses y chilenos- llega a los 14 millones de dólares anuales, lo que, multiplicado por los 15 años del acuerdo, se estira a la increíble cifra de 210 millones de dólares.

No sólo rematamos a precio de ganga el puerto de Paita. Encima le asignamos a sus compradores una anualidad de 14 millones de dólares. De 14 millones de dólares anuales durante quince años consecutivos. ¡No vaya a ser que les vaya mal!

Aquí sí que no funciona ni Friedman, ni el mercado, ni el liberalismo. ¡Es el reino de Caco! ¡Es Tatanlandia! ¡Es la montaña rusa de la mafia chechena!

Y así, de paso, estos rematadores de bienes ajenos hunden a Enapu, una empresa nacional a la que le ha ido bien cuando no le han puesto trabas ni le han saboteado inversiones.

El contrato de esta concesión de postor único, además, no ha sido publicado en “El Peruano” (lo que lo convierte en inexistente) ni ha cumplido, según señala Negreiros, “con la condición indispensable de contar con el Informe Previo de la Contraloría General de la República..., lo que significa haber incurrido en la nulidad absoluta del acto jurídico”.

Es decir, un faenón de verdad. No sé si alcanzará para comprarse un pisito en París, pero para eso están, por si hagan falta, las licitaciones que se vienen, las concesiones que se traman, los postores que se conversan, las comisiones que no pueden regatearse, los taboadas de la imaginación, los 26 mil millones de inversión pública “que es un deber gastar” y los proyectos de ley para que la prensa entrometida deje de joder.

Referencia
Propia



    César Hildebrandt

    César Hildebrandt

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