Pesca de consumo urge estructuras de frío

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, se establece el acceso a la alimentación, teniendo toda persona el derecho inalienable de ser liberado del hambre y de la malnutrición, para desarrollarse plenamente, en sus facultades físicas y mentales. Lamentablemente, los intereses económicos, sociales y políticos, aún se anteponen, postergando la trascendencia del ser humano, afectando también su dignidad.

| 03 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 681 Lecturas
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El crecimiento demográfico, la contaminación ambiental y la usura, están ocasionando que alrededor de mil millones de personas padezcan hambre en el mundo, y dos mil quinientos millones sean obesas por la deficiente alimentación. Ante la cada vez menor producción agropecuaria, y frente a la depredación y polución de los mares del mundo, nuestro país se erige como una gran alternativa, si privilegian sus extraordinarios recursos naturales, para aportar al mundo variados alimentos nutritivos vegetales, y su inmensa riqueza pesquera; para lo cual requiere una organizada infraestructura nacional, para obtener una óptima distribución alimentaria en beneficio de nuestro país y del mundo.

A mediados de los años 80, y hasta principios de los 90, EPSEP (Empresa Pública de Servicios Pesqueros), contando con una esencial infraestructura de refrigeración, en estratégicos puntos del país, además de una gigantesca red nacional de casetas en manos de miles de pequeños comerciantes, logró introducir para el masivo consumo humano directo, las especies jurel, caballa y merluza, a precios que equivalen a un nuevo sol actual.

Extinguida EPSEP, y ante la displicencia de los grandes empresarios privados, el Ministerio de la Producción y su Viceministerio de Pesquería, deben propiciar la instauración de una organizada red de cámaras de refrigeración, con la participación de los Gobiernos Locales y Regionales. Estos organismos representativos, con suficientes recursos económicos, apoyados por el Poder Ejecutivo, legalmente y en la abreviación de los trámites, podrían implementar rápidamente la instalación de equipos de conservación de cien toneladas de capacidad, en cada una de las 192 provincias del país, para lograr una excelente distribución y suministro de pescado en forma fresca y congelada en todo el país. De este modo, se garantizaría el abastecimiento permanente a los Proyectos Sociales, derivándose además un porcentaje de las especies, a la implementación de las diferentes tecnologías del ITP (Instituto Tecnológico Pesquero), que hace más de 20 años permanecen estancadas, creándose así nuevos puestos de trabajos. También la adquisición de vehículos con refrigeración, adscritos a los muelles artesanales, perfeccionarían la infraestructura requerida, para que los propios pescadores, comercialicen sus productos directamente a los lugares más alejados del país.

Actualmente las pescas abundantes no pueden almacenarse por carencia de cámaras refrigerantes, siendo aprovechadas por especuladores, y orientándose mayormente a la fabricación indiscriminada de harina. Por ello programas como “A Comer Pescado”, están destinadas a fracasar, sino establecemos las estructuras físicas convenientes.

El Sector Pesquero alimenticio debe administrarse con capacidad y criterio, pero sobre todo, con la imaginación y creatividad, que han forjado una actividad básica para nuestro país.


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Juan Rebaza Carpio

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